Ya hemos hablado de cómo podemos transformar un pasillo para que deje de ser frío y oscuro. Pero antes del pasillo está la entrada de casa y, si quieres darle un estilo propio, este interiorista afirma que se puede conseguir sin tener que cambiar la iluminación.
El recibidor de casa, o lo que muchos conocemos como entradilla, es lo primero que vemos al entrar en una vivienda y, por lo tanto, lo ideal es que sea acogedor, cálido, pero también funcional. Para lograrlo, el experto Michael Helwig cuenta qué resulta fundamental, en su opinión, para conseguir un buen resultado.
Entrar en casa y sentir que te recibe un pasillo oscuro, frío y sin personalidad es un clásico de muchos pisos y viviendas modernas. Los metros cuadrados escasean, la luz natural brilla por su ausencia y la distribución suele ser un auténtico quebradero de cabeza. La ventaja es que se trata de algo que puede cambiarse sin tener que realizar una siempre desagradable reforma.
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Iluminación en tres capas
Un único punto de luz cenital en el techo —el típico plafón halógeno o LED de toda la vida— es el peor enemigo de un recibidor pequeño y oscuro: genera sombras duras y desniveles visuales.
La solución pasa por aplicar lo que él denomina iluminación en tres capas, con una luz ambiental general, una luz de tarea o funcional y una luz de acento:
- Luz ambiental general: podemos conseguirla escondiendo tiras LED regulables en molduras o perfiles superiores para bañar las paredes con luz de forma indirecta. De esta manera, estaremos ampliando visualmente el espacio.
- Luz de tarea o funcional: usando pequeños focos orientables o apliques de pared colocados estratégicamente, podemos iluminar puntos clave, como la zona en la que dejamos las llaves.
- Luz de acento: para terminar, podemos utilizar las clásicas lámparas de sobremesa, que añaden calidez y profundidad.
Espejos estratégicos
Más allá de jugar con la iluminación, Helwig propone también aprovechar los espejos como un elemento que permite llevar la luz natural a aquellos lugares a los que no llega. Colocar un espejo de gran formato o de formas orgánicas frente a una fuente de luz indirecta o en la pared principal es mano de santo.
No solo cumple una función práctica para hacer una última comprobación antes de salir de casa, sino que actúa como una especie de ventana virtual, reflejando los haces de luz y duplicando la sensación de amplitud en pasillos estrechos o recibidores encajonados.
Estudiar cómo nos movemos
Es lo que Helwig denomina optimización de los flujos de tránsito (Flow Paths) y tiene que ver con uno de los errores más habituales al decorar un espacio: colocar muebles u otros elementos que terminan entorpeciendo el paso.
Por eso, antes de empezar a amueblar, recomienda tener muy claras las zonas de circulación de la estancia: por dónde entramos, hacia dónde solemos movernos y cómo se abren las puertas cercanas. A partir de ahí, propone dos ideas:
- Mobiliario de fondo reducido: si el espacio es estrecho, mejor olvidarse de las consolas demasiado profundas. Hoy en día existen zapateros y muebles de recibidor suspendidos de menos de 25 cm de fondo que aprovechan la altura sin restar demasiado espacio de paso.
- Líneas suaves: elegir muebles con bordes redondeados ayuda a reducir el impacto visual de las esquinas y hace que los pasillos estrechos resulten menos agobiantes.
Valorar el orden
Para terminar, el último consejo que ofrece Helwig es algo que él denomina zonas de descarga (Drop Zones) y tiene mucho que ver con el orden. Si tenemos demasiadas cosas a la vista, estamos haciendo que el espacio resulte menos acogedor.
Para evitar que las llaves, las cartas, la cartera o las gafas de sol acaben desperdigadas por el primer mueble que encontramos, necesitamos una zona bien planificada en la que guardar o dejar cada cosa en su sitio. Para conseguirlo, propone:
- Bandejas discretas o cargadores inalámbricos integrados en el propio mueble para dejar los dispositivos al llegar a casa.
- Ganchos ocultos o armarios panelados para los abrigos, evitando así el desorden a la vista.
- Un pequeño banco con almacenamiento interior, si el espacio lo permite, que además facilite descalzarse cómodamente al llegar a casa.
Foto de portada | Real Estate 4k
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La noticia
Michael Helwig, interiorista: “para cambiar una entrada oscura y fea no necesitas mejores bombillas”
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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