Aunque estemos en invierno y lo habitual para climatizar la casa sea recurrir a calderas, termos o radiadores para combatir el frío, el aire acondicionado con bomba de calor es una alternativa que funciona muy bien y, además, resulta bastante eficiente. Eso sí, conviene tener en cuenta si el equipo está realmente preparado para afrontar varios meses de bajas temperaturas.
Tras pasar todo el verano en funcionamiento y, en muchos casos, un periodo de descanso durante el otoño, llega el momento de cambiar del modo frío al modo calor (Heat). Antes de hacerlo, es importante comprobar que la unidad exterior está en condiciones de trabajar sin problemas durante todo el invierno.
El peligro está en la escarcha
En LG explican en qué aspectos hay que fijarse para evitar posibles fallos y lo que es peor, una posible avería de cara al futuro. Hay que tener en cuenta que en invierno para calentar la casa, una bomba de calor funciona aprovechando la energía que ya existe en el entorno, incluso cuando hace frío. No crea calor “quemando” nada, como una caldera, sino que lo traslada de un lugar a otro usando electricidad.
El problema es que en invierno se puede generar escarcha en la unidad exterior y el hielo puede llegar a actuar como una especie de capa aislante sobre el intercambiador. Esto dificulta el intercambio de calor con el aire, de modo que el equipo rinde peor y puede consumir más para lograr la misma temperatura.
Para evitarlo, muchos sistemas de bomba de calor incorporan una función de desescarche automático para impedir que la escarcha se acumule en exceso para que el aparato siga funcionando con normalidad incluso cuando hace frío.

Imagen | LG
El funcionamiento (al menos en los equipos modernos) se basa en sensores que controlan de forma continua la temperatura y las condiciones de la unidad exterior. Cuando el equipo detecta que existe riesgo de formación de hielo (o que ya se está formando), activa automáticamente el ciclo de desescarche.
Durante ese ciclo, el sistema invierte temporalmente el circuito (como si cambiara por un momento su modo de trabajo) para hacer circular refrigerante caliente por el intercambiador exterior. Ese calor derrite la escarcha acumulada y, una vez que el hielo desaparece, el equipo vuelve a su funcionamiento habitual de calefacción, recuperando la eficiencia.
Otro mantenimiento básico

Además de vigilar que no se forme escarcha, hay otros puntos en los que debemos fijarnos ya que servirán para que todo funcione de forma correcta.
La unidad exterior no necesita cubrirse (ya lo explicamos en este artículo), ya que está diseñada para resistir la intemperie, pero sí es importante revisar que no acumule suciedad como polvo, hojas o restos de aves. Esta limpieza ayuda a mantener el rendimiento del equipo, especialmente si se utiliza la bomba de calor durante los meses fríos.
También es recomendable encender el equipo de forma periódica, aunque no se use a diario. Igual que ocurre con otros aparatos, largos periodos de inactividad pueden provocar fallos. Bastan unos minutos para comprobar que todo funciona correctamente y detectar posibles problemas a tiempo.
La limpieza de los filtros es fundamental tanto para el rendimiento como para la calidad del aire interior. Lo ideal es limpiarlos al final del verano y del invierno, o con mayor frecuencia si el uso es intensivo. Lo mismo ocurre con los intercambiadores, cuya limpieza contribuye a alargar la vida útil del equipo y mejorar su eficiencia.
Por último, conviene revisar el sifón del desagüe, especialmente en invierno. Si está seco, pueden aparecer malos olores al encender el aparato, por lo que basta con comprobarlo de vez en cuando y añadir agua si es necesario.
Cómo funciona una bomba de calor

Imagen | Paco Rodríguez
La bomba de calor capta el calor del aire (aunque esté a pocos grados). Ese calor se absorbe mediante un refrigerante, un fluido especial que se evapora fácilmente incluso a bajas temperaturas.
Una vez el refrigerante ha absorbido ese calor, pasa por un compresor, que es el corazón del sistema. Al comprimirse, el refrigerante aumenta mucho su temperatura. Es el mismo principio que ocurre cuando aprietas aire con una bomba: al comprimirlo, se calienta.
Después, ese refrigerante caliente circula por el intercambiador interior, donde cede el calor al aire o al agua del sistema de calefacción de la vivienda (radiadores, suelo radiante o fancoils). Al liberar ese calor, el refrigerante se enfría y vuelve a su estado inicial.
Por último, el refrigerante pasa por una válvula de expansión, que reduce su presión y temperatura, dejándolo listo para volver al exterior y repetir el ciclo. Todo este proceso se repite de forma continua mientras el sistema está en funcionamiento.
Foto de portada | Yanagi en Unsplash
En Xataka Smart Home | Quiero poner aire acondicionado en casa: qué potencia de refrigeración necesito en cada habitación para estar fresquito y ahorrar luz
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La noticia
Que el aire acondicionado aguante el invierno tiene un truco: los técnicos recomiendan fijarse en un pequeño detalle
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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