Llega el frío y si somos varios convivientes en casa con él llegan también las guerras por el termostato. Los más frioleros querrán poner un par de grados extra para estar más cómodos pero los más calurosos bajarán la temperatura objetivo y además ahora esgrimirán el argumento del ahorro energético y de la «temperatura recomendada por los expertos».
Como vimos en este artículo, la temperatura ideal se sitúa en invierno entre los 21°C y los 23°C para el horario diurno y entre 15°C y 17°C en horario nocturno. Si sobrepasamos estos 23 grados el aire estará más reseco, aumentará la incomodidad dentro de casa y dispararemos el consumo energético en cuanto vayan bajando las temperaturas exteriores, sobre todo si nuestra vivienda no cuenta con un buen aislamiento. Sigue leyendo Tengo la calefacción puesta a la temperatura «ideal» y paso frío: esta es la clave para solucionarlo