A la hora de ahorrar en la factura energética ahora que el frío intenso ha llegado, todos los trucos y consejos que podamos aplicar son bienvenidos. Y uno de los más populares en redes es el del «papel de aluminio» en los radiadores.
La idea es mejorar el aislamiento de la casa creando un «espejo térmico» con el que evitar las pérdidas de calor que se producen en las paredes donde están colocados los radiadores fijos, ya sean eléctricos o de agua. Pero, ¿realmente funciona?, ¿en qué consiste exactamente y qué opinan los expertos sobre su eficacia?
El truco del espejo térmico con papel de aluminio
Por si no habéis oído hablar nunca de este truco, la idea es sencilla y se trata básicamente de colocar una superficie aislante con un material recubierto de papel aluminio o similar para situar pegado a la pared tras los radiadores.
Es lo que se conoce como «espejo térmico», un elemento o dispositivo que permite reflejar (de ahí lo de espejo) el calor hacia una dirección espacial que más nos interese, en lugar de que se distribuya libremente. Y en este caso la dirección hacia la que vamos a reflejar el calor es el interior de la sala.
Con él en teoría evitamos que se desperdicie parte del calor irradiado hacia atrás por el radiador, que iría directamente a la pared, y que ahora entra de nuevo a calentar el aire de la habitación haciendo que podamos bajar el termostato y gastar menos energía.
¿Funciona o es solo un mito? Pues depende de a quién le preguntemos nos dará una respuesta u otra. Por ejemplo, según la OCU, colocar un panel reflectante entre el radiador y la pared hace que el calor se distribuya mejor, recuperando así entre un 10-20% de la temperatura que se malgastaría en la pared.
Otros expertos en energía explican que este sistema puede reducir la dispersión del calor en entre un 50-60 % y si buscamos opiniones de usuarios que lo han puesto a prueba, hay otros canales en redes donde se hablan de cifras de entre el 5 y el 25 % de efectividad.
¿De qué depende entonces que funcione o no sirva para nada? Pues de múltiples factores, aunque hay tres principalmente que condicionan mucho el resultado: la cantidad de calor que radie el radiador hacia atrás, puesto que hay modelos que prácticamente no tienen pérdidas en esta dirección, el tipo de pared y el tipo de lámina que pongamos.
El asunto del tipo de pared es muy importante, puesto que si ya tenemos una pared gruesa o muy bien aislada, poco más podremos conseguir con el truco, puesto que en general no lograremos mejorar mucho dicho aislamiento. Otra cosa son las paredes sin aislamiento, delgadas y frías. En estos casos la diferencia sí puede ser importante.
Además, aunque el material empleado en todos estos paneles es básicamente el aluminio, hay que tener en cuenta que no todos los paneles van a funcionar igual de bien, por lo que hacer uno de estos espejos térmicos con el papel de envolver los bocadillos no es la mejor opción.
Por ejemplo, si queremos hacer el nuestro de forma casera, en la web de Albal explican que con un cartón como base y papel de aluminio para forrarla completamente podemos montarnos una especie de panel reflectante, una variación de otra especie de panel reflectante casero que se hizo viral en TikTok.
Son opciones caseras económicas que funcionan de forma limitada, aunque no dan todo el rendimiento que la técnica puede ofrecer. Si queremos extraer todo el potencial deberemos recurrir a un modelo comercial como este de papel de aluminio que se combina con un núcleo de burbuja por 19,90 euros o este otro similar por 19,66 euros.
Imagen portada | DUDSOEHO en Amazon
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La noticia
Hay gente que utiliza el truco del papel de aluminio en los radiadores para ahorrar calefacción: en qué consiste y cuándo funciona
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Paco Rodríguez
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