Llegar a casa y encontrarte la cocina con agua por el suelo y espuma saliendo por la puerta del lavavajillas… ¿te imaginas la escena? Pues eso es exactamente lo que me ocurrió a mí hace no tantas semanas. Al final conseguí solucionarlo, pero el susto fue importante hasta que di con la causa.
Me fui de casa y dejé el lavavajillas funcionando, como tantas otras veces. Era el programa ECO y, como dura tanto, no quedaba otra que seguir con la rutina. El problema es que hay una pieza del lavavajillas que, si no vigilas —y eso fue justo lo que me pasó—, puede acabar provocando una situación como esta.

La zona del filtro y el desagüe
Más allá del susto inicial, el problema fue serio: al abrir el lavavajillas, mientras una cantidad importante de espuma se escapaba por la puerta —y eso que estaba cerrada—, vi que la parte inferior estaba llena de agua. Me tiré casi una hora con una ventosa, empapando trapos y usando jarras para sacar toda el agua acumulada.
Una vez solucionado el desastre, tocaba buscar la causa del problema. Yo ya me temía que pudiera tratarse de una avería que me obligara a llamar al servicio técnico. Y, como era de esperar, el lavavajillas ya no estaba en garantía.
Resulta que en el fondo del lavavajillas hay un componente básico al que no solía prestar atención: el filtro de drenaje. Y te voy a explicar cómo hacer su mantenimiento.
Si retiras la bandeja inferior, verás dos compartimentos. Uno corresponde al depósito de sal, pero el otro —el que suele ir acompañado de una rejilla— es una pieza fundamental del aparato. Su función es atrapar los restos de comida y otros residuos para evitar que acaben obstruyendo el desagüe.
Lo que hice fue desenroscar el filtro y lo que encontré no fue precisamente agradable: una mezcla de grasa, restos de comida y pequeñas partículas que impedían el paso correcto del agua. Tuve que ponerme manos a la obra con un mantenimiento que, en realidad, es más sencillo de lo que parece.

Primero vacié el agua a mano, después desmonté las piezas —sacando el filtro y la rejilla— y las limpié a fondo con agua y un cepillo, frotando bien todas las perforaciones.

El filtro desmontado
Incluso un poco de desengrasante ayuda a eliminar por completo esa capa pegajosa que se forma con el tiempo.


Desde entonces, tengo claro que conviene limpiar el filtro y la zona de desagüe al menos una vez al mes para evitar averías, mejorar el lavado y alargar la vida útil del aparato.
Si no recuerdas la última vez que revisaste el fondo de tu lavavajillas, te animo a hacerlo cuanto antes. Es un gesto que apenas lleva cinco minutos y que no solo puede ahorrarte sustos y malos olores, sino que también ayudará a que tu electrodoméstico siga funcionando como el primer día.
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La noticia
Llegué a casa y me encontré el lavavajillas soltando espuma: nadie me dijo que tenía que mirar este compartimento
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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