En distintos artículos hemos hablado del peligro que supone conectar algunos aparatos a determinados enchufes, sobre todo a modelos con WiFi o programables. Y, de forma similar, hay un elemento que usamos habitualmente y que puede ser potencialmente muy peligroso: las alargaderas.
Muchas veces usamos una alargadera eléctrica como si fuese un enchufe de longitud infinita. Pensamos que podemos conectarle cualquier aparato, pero nada más lejos de la realidad. Antes de usar una alargadera a lo loco, hay que fijarse en un pequeño detalle.
Lo que dicen los expertos
Hemos hablado largo y tendido del peligro que suponen las regletas si no se usan adecuadamente. Es un problema que está relacionado con el aparato que conectamos, pero sobre todo con la energía que consume y el calor que desprende.

Imagen | Leroy Merlin
Hay que tener en cuenta que la gran mayoría de alargadores domésticos que se pueden comprar en una tienda están pensados para dispositivos de baja potencia, y en ese caso no tendremos ningún problema. Pero, si queremos conectar algo que consume mucha energía, el cable se calienta y pueden aparecer problemas si el calor supera la resistencia del plástico: si este se derrite, puede provocar un cortocircuito o un incendio sin que nos demos cuenta.
¿Pero quiere esto decir que no se puede conectar ningún aparato potente a un cable alargador? Pues ya te adelanto que no, y por eso le he preguntado a un electricista para que me orientase. Era una duda que tenía y me ha dicho que, para estar seguros, al comprar un cable alargador hay que fijarse en un detalle de la etiqueta.
Todos los alargadores tienen una etiqueta que dice algo del estilo “Máx. XXXX W”. Suele venir indicado como “MAX 2300 W” o “MAX 3500 W”. Antes de conectar uno o varios aparatos, me ha aconsejado sumar los vatios de lo que voy a enchufar y, si se acercan al límite, estaremos en zona de peligro.
Además de la potencia, los cables de calidad suelen tener una etiqueta que ofrece información sobre la intensidad, medida en amperios (A). En el hogar, lo más común son 10 A, unos 2.300 W, o 16 A, unos 3.680 W.
Pero puede ocurrir que ya no tengas la etiqueta original del paquete. En ese caso, hay dos posibles soluciones para intentar saber cuál es la resistencia que ofrece el cable.
Si la etiqueta se ha borrado, el propio cable te da pistas. Los cables eléctricos suelen tener inscripciones en relieve que indican la sección del cobre, es decir, el grosor interno. Y, si estas letras también se han borrado, puedes recurrir a un método que te puede orientar, aunque no es igual de fiable: comprobar el grosor del cable. A mayor grosor, lo habitual es que soporte más intensidad, aunque este método de comprobación no es el más adecuado.
Además, me ha dado un consejo extra: si al tocar el cable del alargador notas que está tibio o caliente, desenchúfalo de inmediato. Un cable eléctrico nunca debería emitir calor perceptible.
¿Es un cable enrollado o no?

Potencia enrollada y sin enrollar
Además, investigando sobre el tema, he aprendido que también hay otros aspectos que mucha gente pasa por alto, yo mismo incluido, y que son de vital importancia. Y es que no es lo mismo usar el cable enrollado que desplegado.
Cuando el cable está enrollado y pasa mucha corriente, el calor no tiene por dónde escapar. El cable puede calentarse en exceso, derretirse sobre sí mismo y causar un incendio, aunque no se supere el límite total indicado por el fabricante. Si vas a conectar algo potente, desenrolla siempre el cable por completo.
Con qué hay que tener cuidado
Llegados a este punto, hay una serie de dispositivos eléctricos que tenemos en casa con los que hay que tener especial cuidados y estamos pensando en usarlos con un alargador.
Pequeños electrodomésticos de cocina
Pensemos en tostadores, freidoras de aire, sandwicheras… parece que como son pequeños no tienen mayor peligro, pero todo lo contrario. Son auténticos «devoradores» de electricidad. Para generar calor de forma rápida, pueden consumir hasta 2000 vatios.
Microondas
El microondas es uno de los electrodomésticos que más potencia requiere de golpe. Debido a su alto consumo, lo ideal es que tenga su propio enchufe dedicado. Usar un alargador aquí es comprar papeletas para un cortocircuito que podría estropear el aparato o algo peor.
Calefactores eléctricos
Un calefactor portátil genera un calor intenso y constante que la mayoría de los cables de extensión no pueden manejar. Si el cable se calienta demasiado, el enchufe puede derretirse. Úsalos solo en enchufes de pared y nunca los dejes desatendidos.
Frigoríficos, congeladores…
Aunque una nevera no consume tanta potencia de golpe como una tostadora, tiene una particularidad: nunca se apaga. Ese funcionamiento ininterrumpido puede fatigar un alargador con el tiempo.
Aires acondicionados y estufas
Para enfriar una habitación o para calentarla, el peligro es similar. Ya sea el compresor de un aire acondicionado o la resistencia de un estufa… realizan un esfuerzo enorme. Si además el aparato no es del tamaño adecuado para el cuarto, trabajará sin descanso, aumentando el riesgo de incendio si está conectado a un alargador
Y para terminar un extra. Nunca, bajo ninguna circunstancia, conectes un alargador a otro alargador. Esta práctica genera una resistencia excesiva en el circuito, provocando un sobrecalentamiento rápido de los cables. Si un cable no llega, busca uno más largo de una sola pieza.
En Xataka SmartHome |
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La noticia
Un electricista me lo dejó bien claro: nunca conectes estos aparatos a un alargador sin mirar bien este número
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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