Seguramente has visto o escuchado hablar de cómo, usando una moneda, se puede mejorar el funcionamiento del WiFi en casa. Y aunque al principio pueda parecer una ideaza, lo cierto es que, a la larga, puede terminar provocando verdaderos problemas.
Porque, más allá de lo que se pueda pensar en un primer momento, esta supuesta solución no tiene ninguna base. Por eso vamos a contar, en primer lugar, qué es lo que puede pasar —y ya te adelanto que no es bueno— y cómo sí puedes mejorar el funcionamiento del WiFi en casa.
Índice de Contenidos (5)
No existe ninguna evidencia que respalde la teoría de que una moneda haga que el WiFi de casa funcione mejor. Esto es lo que realmente ocurre —o, mejor dicho, lo que no ocurre—.
La física de las antenas
Ya hemos hablado de cómo hay que orientar las antenas —en el caso de las antenas externas— para mejorar la señal WiFi en el hogar. Sin embargo, aunque el router tenga antenas internas, colocar una moneda sobre él no ayuda a distribuir mejor las ondas.
Para que un elemento metálico influya positivamente en una señal, debe actuar como un elemento parásito, como ocurre con los directores o reflectores de una antena Yagi de televisión. Y este no es el caso.
Hay que tener en cuenta que una antena real está diseñada para tener una impedancia específica —normalmente 50 ohmios—, lo que permite que la energía pase del circuito al aire de forma eficiente. Una moneda apoyada sobre el plástico de la carcasa no sirve para ese propósito.
No resulta útil porque no tiene conexión eléctrica ni un acoplamiento inductivo diseñado para ello. En lugar de ayudar a “lanzar” la señal, lo único que hace es estar ahí, estorbando.
El tamaño importa (y mucho)

En el mundo de las radiofrecuencias, las dimensiones físicas de los componentes deben estar en resonancia con la longitud de onda. Sin entrar en complicaciones técnicas ni fórmulas complejas, pensemos en una cosa.
Para 2,4 GHz, una antena ideal suele ser de media onda —unos 6,25 cm— o de cuarto de onda —unos 3,12 cm—. Pensemos ahora que una moneda de un euro mide 2,3 cm. No coincide con ninguna fracción armónica eficiente para estas frecuencias.
Es demasiado pequeña para ser un reflector útil y, al mismo tiempo, demasiado grande para ser ignorada por completo por las ondas más cortas de 5 GHz o 6 GHz.
Interferencia y «sombras» electromagnéticas

Los expertos ya advierten —y así lo hemos visto con algunos ejemplos— que los metales tienden a bloquear o desviar las ondas electromagnéticas. Por lo tanto, poner un objeto metálico, como una moneda, cerca o encima del router puede empeorar la calidad de la conexión en lugar de mejorarla.
El metal no es transparente al WiFi; todo lo contrario: actúa como un obstáculo. Al colocar una moneda —o cualquier otro objeto metálico— cerca de las antenas internas o externas, lo que se provoca es justo el efecto contrario al deseado.
La señal puede rebotar en la moneda y volver hacia el propio router, causando un fenómeno conocido como ROE —Relación de Onda Estacionaria—. Básicamente, esto significa que parte de la energía regresa al emisor en lugar de salir correctamente, algo que incluso podría dañar el chip de radio a largo plazo.
Y eso por no hablar de las zonas de sombra. Si la moneda bloquea el camino directo hacia tu dispositivo, estarás creando una pequeña “sombra” de cobertura justo donde más la necesitas.
El sobrecalentamiento

Los routers modernos son, esencialmente, ordenadores especializados con procesadores que generan bastante calor. Ya hemos visto cómo, sobre todo en verano, el router puede llegar a convertirse en un pequeño horno. Ten en cuenta que, por regla general, funciona todo el día sin parar.
Por eso, y porque no tienen ventiladores como los ordenadores, la mayoría depende de una refrigeración pasiva: es decir, de que el aire circule correctamente por las rejillas. Una moneda mal colocada puede terminar tapando esos conductos de ventilación.
Si la moneda —o varias monedas— bloquea la salida del aire caliente por convección, estaremos contribuyendo a que el interior del router y todos sus componentes, incluido el chip WiFi, se sobrecalienten. Esto puede hacer que el equipo reduzca automáticamente su potencia para evitar daños, un fenómeno conocido como thermal throttling. En la práctica, esto puede traducirse en un funcionamiento más errático, una conexión más lenta y cortes intermitentes.
Lo que de verdad funciona
Por lo tanto, ya vemos que se trata de un simple mito de internet sin fundamento real. Para mejorar la señal del WiFi, las medidas que sí tienen una base sólida son ubicar el router en un lugar central y elevado, alejarlo de otros electrodomésticos y de objetos metálicos grandes, o usar repetidores de señal.
El primer paso, y quizás el más determinante, pasa por mejorar la ubicación del router. Ya hemos visto que situarlo en un rincón de la casa o pegado a una pared que da a la calle no es lo más adecuado. Hay que tener en cuenta que el router emite ondas de radio en todas direcciones. Lo ideal es buscar un punto céntrico y elevado, ya que las ondas tienden a expandirse hacia abajo y hacia los lados.
Además, es vital alejarlo de obstáculos que entorpezcan la señal, como armarios, paredes maestras, espejos o grandes masas de agua, que actúan como auténticos muros para la conexión.
Si tu equipo cuenta con antenas externas, existe un ajuste físico muy sencillo que suele pasar desapercibido: la configuración en “L”. Al colocar una antena en posición vertical y la otra en horizontal, formando un ángulo de 90 grados, te aseguras de cubrir mejor las diferentes polarizaciones de los dispositivos que usamos a diario.
Otro aspecto crítico es la gestión de las bandas de frecuencia. No todos los dispositivos necesitan la misma velocidad ni tienen el mismo alcance. La banda de 2,4 GHz es la “todoterreno”: atraviesa mejor los muros y llega más lejos, pero es más lenta y suele estar más saturada por electrodomésticos y redes vecinas. Por el contrario, las bandas de 5 GHz o 6 GHz ofrecen velocidades mucho mayores y menos interferencias, aunque tienen menos alcance.
La saturación del espectro radioeléctrico es otro aspecto que conviene controlar. Aunque la mayoría de routers modernos seleccionan el canal de forma automática, a veces realizar un cambio manual, eligiendo uno que no esté saturado por las redes de los vecinos, puede ayudar a mejorar el funcionamiento general del router y eliminar los microcortes.
Para terminar, no hay que olvidar un mantenimiento adecuado. Mantener el firmware del router actualizado es esencial no solo por seguridad, sino también porque los fabricantes suelen incluir optimizaciones en la gestión de los datos y mejoras en la estabilidad de la conexión. Además, un reinicio de vez en cuando ayuda a limpiar la memoria caché del equipo y permite que el procesador interno funcione a pleno rendimiento, sin errores acumulados.
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La noticia
El truco viral de la moneda en el router es mentira: esto es lo que realmente le hace a tu señal WiFi (y no es bueno)
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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