Es muy habitual tener en casa conservas en botes de cristal. Puede que, cuando las hayas terminado, acabes llevando los botes al contenedor verde para reciclarlos. Pero también puedes darles un uso todavía mejor: reutilizarlos para almacenar alimentos (y otras cosas) en casa.
Los tarros de cristal que solemos comprar en el supermercado son una idea fantástica para organizar la casa o incluso para decorar, si eres lo suficientemente manitas. El problema está en las etiquetas que vienen pegadas. Por suerte, con este truco será mucho más fácil quitarlas.

Porque, muchas veces, el cristal puede tener una forma y un diseño realmente llamativos, perfectos no solo para guardar alimentos —en casa, por ejemplo, los usamos para los frutos secos—, sino también para decorar. El inconveniente es la etiqueta del producto, que viene adherida y que a veces resulta casi imposible de despegar. A diferencia de los envases retornables, diseñados para limpiarse con facilidad, los frascos comerciales suelen llevar adhesivos de alta resistencia.
Sin embargo, quitar esas etiquetas no será un problema gracias a un par de trucos infalibles para lograrlo sin sufrir en el intento. Además, no tendrás que pasarte un buen rato rascando con agua y jabón ni dejarte las uñas en el proceso.
El truco del agua caliente
Así de sencillo y así de efectivo. El agua caliente es el mejor sistema para ablandar el pegamento de las pegatinas de los tarros de cristal. Lo único que tienes que hacer es lavar el bote a mano para quitar los restos de comida y, después, aprovechar que vas a usar el lavavajillas para introducirlo. Eso sí, siempre utilizando un ciclo de alta temperatura.
En la mayoría de los casos, el calor hará que el papel se desprenda solo o que puedas retirarlo con los dedos, sin el menor esfuerzo, al terminar el lavado.
Otra opción que yo uso en casa es llenar un pequeño barreño con agua bastante caliente y, al mismo tiempo, llenar también el tarro de cristal con agua y cerrarlo. Luego lo dejo sumergido durante unas horas en el agua caliente y, cuando vuelvo, la pegatina se ha despegado sola.
Adiós a los restos de pegamento. Si la etiqueta ya no está, pero el tarro sigue pegajoso, no te preocupes. Tienes dos opciones caseras muy eficaces:
- La primera opción es usar aceite, del que tienes en la cocina. Lo que debes hacer es cubrir con un poco de aceite la zona que ha quedado sin etiqueta, pero todavía pegajosa, y dejarlo actuar durante una hora. Pasado ese tiempo, frota con un paño empapado en agua templada; verás cómo la grasa ayuda a disolver el adhesivo por completo.
- Luego hay otra opción aún más rápida: usar quitaesmalte. En este caso, lo que tienes que hacer es empapar un algodón —también puede servir una esponjita para desmaquillar— y pasarlo sobre la zona que aún queda pegajosa. Eliminará los restos fácilmente y, después, solo tendrás que limpiar la superficie con un paño húmedo.
Para el final queda la parte opcional, que no es otra que decorarlo. En casa los dejamos tal y como están para guardar frutos secos, pero, si te atreves, cuando el tarro esté completamente limpio y seco, puedes usar pinturas apropiadas o rotuladores permanentes para darle un toque personal y utilizarlo como elemento decorativo.
En Xataka SmartHome |
–
La noticia
Cómo quitar etiquetas de tarros de cristal sin esfuerzo: el truco definitivo (sin rascar ni jabón)
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
.
