Que un vecino haga obras en casa entra dentro de lo normal. Y tener que sufrir algunas consecuencias también lo es… hasta cierto punto. De hecho, mientras escribo este artículo, estoy escuchando los martillos en la pared de una obra en el piso vecino. Y van para ocho meses, así que sé bien de lo que hablo.
Seguro que tú también te has visto en algún momento en una situación similar. El problema aparece cuando, más allá de los ruidos y las molestias habituales, la reforma del vecino termina afectándote directamente en forma de grietas, humedades, polvo o incluso daños en tu vivienda. En ese caso, conviene saber qué recomiendan hacer los expertos antes de acabar a malas con el vecino.
Hoy por ti y mañana por mí. Es muy habitual que, con el paso del tiempo, terminemos haciendo algún tipo de obra en casa: cambiar una cocina, reformar un baño, tirar un tabique o renovar instalaciones son trabajos bastante comunes. Por eso, de entrada, conviene tener cierta empatía, porque si ahora es el vecino, mañana podemos ser nosotros.
Sin embargo, eso no significa que haya que aguantarlo todo. Cuando la obra ya no se queda dentro de su vivienda y empieza a afectar a la tuya, provocando grietas, ruidos fuera de horario o daños materiales, es el momento de actuar.
En estos casos, lo peor que puedes hacer es dejarlo pasar pensando que “ya se arreglará”. Si una obra está causando daños o molestias importantes, conviene reaccionar cuanto antes, pero con cabeza. No se trata de entrar en guerra con el vecino a la primera, sino de dejar constancia de lo que ocurre y seguir una serie de pasos para poder reclamar si hace falta.
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Lo primero: habla con el vecino
Según Ramirez Casas Abogados lo primero es tener claro quién es el responsable, Si el vecino está realizando una obra en su vivienda y detectas algún tipo de daño en la tuya provocado por esa reforma, lo mejor que puedes hacer es hablar con él. Puede que ni siquiera se haya dado cuenta de lo que está ocurriendo, así que avisarle es el primer paso.
Ese aviso debe ser, ante todo, amistoso. Además, conviene hacerlo de una forma que deje constancia por escrito. Una conversación por WhatsApp o un correo electrónico pueden ser suficientes para que, en caso de que no corrija el problema, puedas utilizarlos como prueba.
Haz fotos y vídeos

Este punto es clave. Como ya hemos comentado en otras ocasiones, documentar la situación es básico. En este sentido, hacer fotos y vídeos, guardar capturas de pantalla de posibles mensajes y conservar facturas o presupuestos de cualquier reparación que hayas tenido que afrontar resulta fundamental para demostrar qué ha pasado y cuándo ha ocurrido.
Si, por ejemplo, el vecino está haciendo obra y se ha producido una filtración en tu vivienda, o simplemente han aparecido algunas grietas, una imagen puede ser determinante para demostrar después que la reforma es la causa del daño. Si más adelante hay que reclamar, esas pruebas pueden tener una gran importancia.
También conviene anotar cuándo empezaron las obras, qué tipo de trabajos se están realizando y si hay más vecinos afectados. Si el problema no es solo tuyo, la reclamación gana fuerza.
Pide un informe técnico
Puede que el daño no tenga importancia, pero cuando se trata de problemas mayores y el vecino no atiende a razones, desde Certicalia afirman que lo recomendable es contar con un informe técnico de un arquitecto, arquitecto técnico, aparejador o perito especializado que acredite la situación.
Imagina, por ejemplo, que han aparecido grietas, humedades, filtraciones o desperfectos de cierta entidad. Si un técnico especializado elabora un informe, en él explicará cuáles son los daños, cuál puede ser su origen, qué reparación necesitan e incluso el coste aproximado para subsanar el problema.
Este documento es importante porque convierte una simple queja en una reclamación mucho más sólida. Ya no se trata solo de tu palabra frente a la del vecino o la empresa de reformas, sino de una valoración profesional.
Reclama por escrito al responsable
El primer paso ya lo hemos visto: informar al vecino de lo que está sucediendo. Pero si el vecino o la persona responsable —aquí también entra la empresa que puede estar haciendo la reforma— no atiende a razones, no queda más remedio que presentar una reclamación formal y así lo recomiendan desde Aestimatio Abogados.
Lo habitual es usar alguno de los medios que después puedan servir como prueba en caso de acabar en los tribunales. Desde JR Abogados aconsejan enviar un burofax o una comunicación fehaciente al propietario que ha encargado la obra y, si procede, también a la empresa que la está ejecutando.
En esa reclamación conviene explicar qué daños se han producido, cuándo se detectaron, por qué se relacionan con la obra y qué se solicita: reparación, indemnización, paralización de determinados trabajos o intervención del seguro.
No hace falta redactarla con un tono agresivo. Al contrario: cuanto más clara, ordenada y precisa sea, mejor. La idea es dejar constancia de que has intentado resolver el problema y de que estás reclamando una solución.
El seguro puede ayudarte
Si tienes seguro de hogar, conviene dar parte cuanto antes. Aunque el daño lo haya causado un tercero, tu aseguradora puede enviar un perito, valorar los desperfectos e incluso reclamar después al seguro del vecino o de la empresa responsable.
También puede ocurrir que la obra del vecino esté cubierta por un seguro de responsabilidad civil (que de hecho es lo más normal, si lo está realizando alguna empresa y está todo en regla). Por eso es importante pedir los datos del seguro del propietario o de la empresa que está haciendo los trabajos.
Qué puedes reclamar
Si se demuestra que la obra ha causado daños, no solo se puede reclamar que arreglen lo roto. También pueden reclamarse otros perjuicios, siempre que se puedan justificar.
Por ejemplo, el coste de reparación, la pérdida de valor de la vivienda, gastos derivados de no poder usar parte de la casa, alojamiento temporal si la vivienda queda inhabitable, informes periciales o incluso perjuicios económicos si se trata de un local o una vivienda alquilada. La clave está en poder demostrar esos daños de ahí la importancia de contar con pruebas, facturas, presupuestos e informes.
Si no hay acuerdo, queda la vía legal
Lo ideal siempre es resolverlo antes de llegar al juzgado. Pero si el vecino, la empresa o el seguro no responden, se niegan a reparar los daños o discuten la responsabilidad, puede ser necesario acudir a la vía judicial, aunque según TYR Abogados, es el último recurso.
Antes de ese paso, conviene tener bien preparado el expediente: fotografías, vídeos, comunicaciones, informe pericial, presupuestos de reparación y cualquier prueba que ayude a demostrar la relación entre la obra y los daños.
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La noticia
Mi vecino ha hecho una obra y ahora tengo daños en casa: qué tengo que hacer para no terminar en los tribunales
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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