Ahora, con la llegada de las vacaciones, mucha gente empieza —si es que no lo ha hecho ya— a buscar un sitio en el que pasar unos días de desconexión y relax. En la isla de El Hierro existe una casa que quizá cumple con todo eso, pero que además tiene una peculiaridad muy poco habitual: hay que reservarla por carta escrita a mano.
En un momento en el que los pisos turísticos y los alojamientos vacacionales son noticia constante y llenan las plataformas de alquiler online, este alojamiento en la isla canaria de El Hierro marca una línea de diferenciación que lo hace completamente distinto.
Vas a desconectar… de verdad
No solo por su ubicación. El Elevador, que es su nombre, es un alojamiento en El Hierro que no tiene nada que ver con el concepto habitual que tenemos cuando pensamos en buscar unas vacaciones: nada de Booking, nada de confirmación instantánea y nada de reservar en dos clics. Porque además de las vistas y la ubicación, este alojamiento tiene algo muy especial, y es precisamente lo que lo hace todavía más diferente: para poder alojarse allí no basta con entrar en una página web y reservar. Para lograrlo, hay que escribir una carta a mano.

Imagen | El Elevador
Si quieres alojarte, antes tienes que solicitarlo enviando una carta escrita a mano en la que debes contar quién eres, qué te lleva hasta allí y qué esperas encontrar. Después toca esperar. Si la petición encaja, la respuesta llega también por correo postal, con una reserva preliminar escrita a mano y un enlace privado para elegir fechas y completar la reserva online.
Tengo que reconocer que la noticia me sorprendió cuando la vi por primera vez en un post de Instagram, publicidad incluida, algo que cada vez es más habitual en la plataforma. Lo cierto es que, al leer la información que aparecía bajo unas fotos muy sugerentes, me dispuse a investigar sobre este alojamiento.
El Elevador tiene una página web cargada de imágenes muy evocadoras en las que se muestra un alojamiento realmente especial. Está situado sobre un acantilado volcánico y ocupa un antiguo edificio de bombeo que servía para elevar agua desde un manantial y llevarla hasta un pueblo.
Porque, más que un alojamiento convencional, se trata de un espacio pensado para desconectar. Y cuando hablo de desconectar, me refiero a una desconexión literal. Es una casa en la que quienes se alojan deben estar preparados para olvidarse de casi cualquier rutina del día a día: un alojamiento para dos personas en el que no hay WiFi, ni cobertura móvil, ni siquiera televisión. La propuesta es clara: si vas, vas a desconectar de verdad.
Pero, además, el otro gran protagonista de este alojamiento es su entorno. Está ubicado sobre un paisaje de basalto pahoehoe de más de 15.000 años, una zona marcada por la lava, el mar y la historia de Juan Casañas, el hombre que hace décadas excavó un sendero en el acantilado para acceder al manantial.
El Elevador es un espacio recuperado gracias a una restauración del arquitecto Alejandro Beautell. Se trata de una pequeña vivienda de unos 60 metros cuadrados, con salón, cocina, dormitorio y un baño muy especial instalado en la antigua torre del transformador eléctrico.
En National Geographic lo cuentan muy bien: El Elevador no intenta competir con el lujo habitual. Aquí no hay piscina infinita, carta de almohadas ni domótica por todas partes. El lujo es otro: silencio, hormigón visto, luz natural, roca volcánica, Atlántico y la sensación de estar lejos de casi todo.
Más información e imágenes | El Elevador
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La noticia
La casa ideal para unas vacaciones existe: está en Canarias, sobre un acantilado. Pero hay que reservarla por carta a mano
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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