Tener una bañera o un plato de ducha era lo más hace 40 años, pero esta tendencia moderna y minimalista es mejor si tienes poco espacio

Tener una bañera o un plato de ducha era lo más hace 40 años, pero esta tendencia moderna y minimalista es mejor si tienes poco espacio

Hace unas décadas se pusieron de moda las clásicas bañeras sujetas con un murete de azulejos y con ducha incorporada. Muy prácticas si querías darte un baño, pero un desperdicio si eres más de ducha y también un problema de accesibilidad para algunas personas mayores o con dificultades de movilidad.

De ahí que el mercado haya ido cambiando de tendencias en los últimos años ofreciendo otras opciones como las duchas de formato cabina, que nunca terminaron de convencerme, los platos de ducha protegidos con mampara y más actualmente las conocidas como «duchas italianas» o duchas de tipo «walk-in». ¿Qué son y qué ventajas aportan estas últimas?

Qué es una ducha italiana o «walk-in» y qué ventajas tiene

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Imagen: Max Vakhtbovych

También conocidas como una variante de las duchas al ras del suelo, se trata de una tendencia que consiste en duchas parcialmente cerradas con una mampara de cristal cuya característica principal es que no debe tener marcos.

El espacio de la ducha permite entrar como si de un SPA se tratase, directamente al recinto que no tiene que contar con un plato, o si lo tiene ha de ser pequeño, accesible y discreto. La idea es que la ducha parezca una parte más del espacio del baño sin obstáculos que impidan ver su interior ni escalones para entrar dentro.

Ha sido una tendencia que quedaba genial en las casas grandes, dando un aspecto lujoso y elitista, sobre todo si se combinaba con mucho espacio en el baño, materiales nobles, azulejos de alta gama o incluso el microcemento para darle un toque más minimalista.

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Imagen: Max Vakhtbovych

Pero también es una fórmula que queda genial en los baños pequeños, ya que aporta elegancia y un aspecto más amplio y limpio, lo que puede dar la sensación de contar con un cuarto de baño más grande del que tenemos en realidad y también con ventajas añadidas.

Mejor accesibilidad y seguridad. Al no tener bordes como las bañeras ni escalones como los platos de ducha normales, entrar y salir es más fácil, sobre todo si se ponen agarraderas de acero en el caso de que necesitemos un extra de ayuda para personas mayores o con problemas de movilidad.  

Limpieza más fácil y rápida. A diferencia de los platos de ducha convencionales, las duchas italianas eliminan los recovecos y perfiles complejos donde se acumula la suciedad, siendo muy higiénicas y fáciles de limpiar.

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Imagen: Max Vakhtbovych

Continuidad estética por todo el baño. Permiten extender al interior de la ducha el mismo pavimento o cerámica del resto del baño, logrando un diseño elegante, discreto y minimalista, sin cambios bruscos.

Pero no todo son ventajas, ya que esta opción presenta un inconveniente importante: necesitaremos una reforma considerable para poder contar con una de estas duchas, sobre todo si tenemos una bañera tradicional. Por ello es algo que tendremos que valorar pedir en el caso de mudarnos a una casa nueva o si estamos dispuestos a cambiar por completo el aspecto de nuestro baño actual.

Imagen portada | Douglas Rafael Fonseca

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Tener una bañera o un plato de ducha era lo más hace 40 años, pero esta tendencia moderna y minimalista es mejor si tienes poco espacio

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Paco Rodríguez

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