“Es una solución de emergencia”: el calor extremo deja a París con ventanas cubiertas con papel de aluminio

“Es una solución de emergencia”: el calor extremo deja a París con ventanas cubiertas con papel de aluminio

La ola de calor que estamos sufriendo estos días (acabamos de comenzar la tercera), está provocando que en países de Europa en los que tradicionalmente no están acostumbrados a sufrir estas temperaturas, tengan que aplicar el ingenio para intentar controlar la temperatura en el interior de la vivienda. En París, una solución que están aplicando es forrar las ventanas con papel de aluminio.

Si hace poco vimos como un ingeniero hablaba de la posibilidad de usar yogur natural para crear una capa que sirviese de aislante, en París van un paso más allá: han puesto enormes capas de papel de aluminio en la zona exterior de las ventanas

Una solución low cost pero con limitaciones

Paris

En declaraciones, al periódico La Vanguardia del arquitecto Vincent Parasie, responsable de Atelier Parasie Arquitectes SLP, es un método que puede funcionar como una solución de emergencia barata y fácil de instalar, especialmente si el papel de aluminio se coloca en el exterior del cristal para reflejar la radiación antes de que entre en casa: “es básicamente una solución improvisada, económica y superficial, como reacción al aumento de la radiación solar sufrido estos días”.

Desde un punto de vista puramente técnico, los expertos coinciden en que el método tiene una base sólida. El papel de aluminio tiene una altísima capacidad reflectante, siendo capaz de rebotar entre el 95% y el 98% de la radiación solar incidente.

Una arquitecta especializada en climatización pasiva, como Lourdes Treviño, de FreeHand Arquitectura, señala que el aluminio actúa como una barrera o «sombrero térmico». Sin embargo, insiste en un principio básico de la arquitectura bioclimática: la protección solar debe ir por fuera. Si pegas el aluminio por dentro de la habitación, la radiación solar ya ha atravesado el vidrio y gran parte del calor ya se ha quedado atrapado en el interior (el famoso efecto invernadero).

Si el calor (radiación infrarroja) ya ha atravesado el cristal, ya está dentro de la casa. Aunque el aluminio refleje la luz, el propio aluminio se calentará y transmitirá ese calor por conducción y convección al aire de la habitación. Puesto por fuera, el calor se queda en la calle.

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Imagen | Isaac Lind en Unsplash

De hecho, realicé la misma consulta a un arquitecto profesional, Rafael Roa de System Arquitectura, quien me confirmó que este método funciona: “los medios de transmisión de calor son conducción, radiación y convección. En los aislamientos tratamos los tres a la vez”. Sin embargo, también me advirtió de que “el papel de aluminio solo actúa sobre la radiación por eso no es efectivo al 100%”.

Según el arquitecto al que he consultado, existe otra opción mucho mejor, aunque, claro está, no es temporal ni mucho menos económica: “siempre es mejor poner unas contraventanas o persianas, que permiten controlar cuanta luz y cuanto aire pasa”.

El papel de aluminio bloquea muy bien la radiación, pero al ser metal, es un excelente conductor térmico. Si el cristal exterior se calienta, transmitirá calor por conducción y se presenta el estrés térmico.

Es otro problema: la rotura por estrés térmico. Cubrir los cristales con papel de aluminio desde el interior no es una práctica segura para la mayoría de las ventanas actuales. Poner papel de aluminio directamente adherido a la cara interna de una ventana de doble acristalamiento (tipo Climalit) tiene un alto riesgo de hacer estallar el cristal.

Ventilar

¿Por qué se rompen? Al colocar el papel reflectante por dentro, el calor que entra por la ventana rebota en el aluminio y vuelve a salir hacia el cristal. Esto provoca un sobrecalentamiento masivo y antinatural del cristal interior pero también de la cámara de aire (o gas argón) que existe entre los dos vidrios. 

El aumento brusco de temperatura hace que los materiales se dilaten de forma desigual (diferencia de temperatura entre el centro del vidrio y sus bordes), generando lo que en arquitectura se conoce como estrés térmico, lo que suele derivar en grietas irreparables o en la rotura total del cristal.

Y encima no es una solución duradera. El material puede despegarse con la intemperie, reduce la entrada de luz natural y bloquea las vistas. Para combatir el calor de forma eficaz, el arquitecto recomienda mejorar el aislamiento de fachadas y cubiertas, instalar ventanas con rotura de puente térmico y cristales con control solar, o recurrir a protecciones exteriores como persianas y mallorquinas.

La mejor opción, si no te importa hacer obra es optar por ventanas con rotura de puente térmico, vidrios con control solar, persianas, mallorquinas y ventilación cruzada nocturna… que son exactamente las medidas estructurales y de diseño que los códigos técnicos de edificación actuales exigen o recomiendan.

En viviendas de alquiler donde no se pueden hacer obras, aconseja aprovechar la ventilación nocturna, creando corrientes de aire entre ventanas opuestas y utilizando un ventilador cuando sea necesario. La idea principal es que el papel de aluminio puede servir como apaño puntual, pero también evidencia que muchas viviendas no están preparadas para soportar episodios de calor extremo.  

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La noticia

“Es una solución de emergencia”: el calor extremo deja a París con ventanas cubiertas con papel de aluminio

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Xataka Smart Home

por

Jose Antonio Carmona

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