El 1 de junio, terminaba la rebaja temporal del IVA de la luz y el impuesto eléctrico habitual volvía a aplicarse. Es un cambio que ya empieza a notarse en muchos recibos y por tanto, en la economía de muchos hogares.
Con el calor apretando y el aire acondicionado funcionando más horas de lo habitual, es fácil pensar que ahí está todo el problema. Pero según el ingeniero industrial y divulgador energético Jorge Morales de Labra, hay otro aparato que pesa incluso más y nos suele llamar la atención.
El frigorífico, el enemigo silencioso
Un frigorífico no tiene una potencia instantánea alta, nada que ver con un horno o un microondas, pero tiene algo que ningún otro electrodoméstico de la casa comparte: no se apaga nunca.
«El rey indiscutible es el frigorífico, sobre todo si es antiguo», explica Morales de Labra, que calcula que algunos modelos con más de 15 años pueden llegar a consumir hasta tres veces más electricidad que uno moderno con buena clasificación energética, una diferencia que se traduce en unos 100 euros anuales solo por mantener ese modelo veterano.
El problema no es exclusivo de la cocina principal. En muchos garajes, segundas residencias o cocinas auxiliares sigue funcionando el típico frigorífico heredado que se usa para bebidas o congelados, al que muchas familias consideran inofensivo… sin serlo en absoluto.

Del semáforo energético a los datos reales
La etiqueta energética cambió en 2021, cuando la Unión Europea eliminó las categorías A+, A++ y A+++ para volver a una escala más clara de la A a la G.
El cambio respondía a una diferencia real de consumo: según datos de la Comisión Europea, sustituir un electrodoméstico antiguo por uno eficiente puede reducir el gasto energético entre un 40 % y un 60 %, según el modelo y el uso.
Por eso Morales de Labra considera que cambiar una nevera vieja acaba amortizándose sola, aunque el desembolso inicial pese al principio. A la hora de elegir modelo nuevo, conviene fijarse no solo en la letra de la etiqueta, sino también en detalles como el aislamiento o el compresor, algo que conviene repasar antes de comprar un frigorífico para que no se quede anticuado en un par de años.
El aire acondicionado, el otro sospechoso habitual
El frigorífico preocupa por su consumo constante, pero el aire acondicionado sigue disparando el gasto en los meses de más calor.
Uno de los errores más habituales, según el experto, es programar temperaturas demasiado bajas nada más llegar a casa. La recomendación es mantener el termostato en torno a los 23 grados, ya que cada grado de más que se baja incrementa aproximadamente un 7 % el consumo eléctrico.

Cómo lo resuelven los frigoríficos más nuevos
Aquí es donde los modelos recientes de Samsung marcan más diferencia de la que parece a simple vista.
El compresor AI Inverter de sus últimos frigoríficos reduce el consumo hasta un 55,9% frente a un modelo convencional, gracias a piezas giratorias de mayor radio que logran más inercia con menos esfuerzo del motor.
A eso se suma el AI Energy Mode, que aprende los hábitos de apertura y uso del frigorífico para ajustar el motor y arañar hasta un 30 % de ahorro adicional sin que el usuario tenga que cambiar nada. Con la integración en SmartThings Energy, además, se puede consultar el consumo real en kWh desde el móvil, algo que un frigorífico de hace 15 años, por definición, no puede ofrecer.
Puede que el frigorífico de la abuela siga funcionando de maravilla guardando bebidas en el garaje. Pero el recibo, mes a mes, lleva la cuenta que él no lleva.
Vía | Magas
Imágenes | Samsung con edición
En Xataka Smart Home | Descongelar la comida fuera del frigorífico es mala idea, según la ciencia
En Xataka Smart Home | El centro de la cocina conectada es una pantalla según Samsung y sus nuevos frigoríficos Family Hub con Bespoke AI
–
La noticia
Jorge Morales, ingeniero energético, sobre la factura de la luz: «el rey indiscutible es el frigorífico, sobre todo si es antiguo»
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Manuel Naranjo
.
