El truco que uso cada verano para que mis plantas sobrevivan a las vacaciones: la mejor habitación de casa

El truco que uso cada verano para que mis plantas sobrevivan a las vacaciones: la mejor habitación de casa

Cuando llega el verano, una de las preocupaciones que siempre nos surge en casa —y puede que a ti también te pase— es qué hacer con las macetas y en general con las plantas. Si nos ausentamos algunos días y esa ausencia coincide con el calor, mantenerlas en buenas condiciones se convierte en todo un reto.

Hemos visto que existen sistemas que permiten mantener hidratadas y con agua suficiente nuestras macetas en verano. Nosotros, por ejemplo, dejamos cubos de agua en algunas habitaciones para mantener una humedad ambiental adecuada. Pero, más allá de eso, tenemos una zona de la casa que se convierte en el refugio ideal para las macetas durante los meses de más calor.

Mucha luz y temperatura estable

Plantas

Entra mucha luz indirecta

Con las macetas del exterior poco podemos hacer. Dejamos el toldo echado para protegerlas del sol todo lo posible y, además, usamos una tela de sombreado para bloquear los rayos que se cuelan. Pero con las de interior sí tenemos más margen de maniobra.

Dejando a un lado las más grandes, que por peso y dimensiones no se pueden mover y con las que empleamos algún que otro cubo de agua, las macetas más pequeñas tienen en verano un pequeño paraíso dentro de casa: una terraza interior.

Pero no pienses que es una terraza convencional. Se trata de la típica terracilla que muchos tenemos en la cocina y que da a un patio interior. En este caso, es una zona de la vivienda con suficiente luz natural indirecta y que, además, al contar con un cerramiento con doble acristalamiento, permite mantener una temperatura constante, sin cambios bruscos.

Lo que hacemos en casa cada verano es que, un par de días antes de irnos, organizamos una pequeña mudanza y colonizamos la terraza interior con todas las macetas pequeñas y medianas: junto a la persiana, encima de la lavadora, en el suelo… Cualquier sitio es bueno, siempre que reciban suficiente luz.

Plantas

Luz natural

Además, al tratarse de cristales opacos, cumplen una doble función. Por un lado, dejan pasar claridad suficiente para que las plantas reciban luz natural durante el día; por otro, tamizan esa luz e impiden que el reflejo sobre las paredes interiores encaladas del patio resulte demasiado intenso o molesto.

Esto es importante porque, en un espacio cerrado o semicerrado, la luz rebotada en paredes blancas puede llegar a ser muy potente, sobre todo en las horas centrales del día. Gracias a ese efecto difusor del cristal, se consigue una iluminación más suave y repartida, ideal para las macetas que necesitan claridad, pero no sol directo ni cambios bruscos de temperatura.

Tan solo nos preocupamos de colocar siempre dos pequeños recipientes con agua para favorecer la humedad ambiental. Esa combinación de temperatura estable, luz natural suficiente —pero no directa— y humedad nos permite despreocuparnos durante prácticamente dos semanas —no hemos estado más tiempo fuera— de las macetas. Al volver, siguen en perfecto estado.

Puede que en tu casa también tengas una zona con características similares: luz natural indirecta, temperatura equilibrada y cierta humedad. Puede convertirse en el ambiente ideal para dejar tus macetas en verano y encontrarlas en buen estado a la vuelta.

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La noticia

El truco que uso cada verano para que mis plantas sobrevivan a las vacaciones: la mejor habitación de casa

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Xataka Smart Home

por

Jose Antonio Carmona

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