Cuando hace mucho calor en casa contar con un aire acondicionado potente es lo mejor para refrescarnos en un momento, pero además de gastar mucha electricidad puede que no podamos disponer de uno por múltiples motivos, debiendo recurrir a métodos alternativos.
Afortunadamente el saber popular y la experiencia nos ayudan a aliviar las altas temperaturas dentro de casa sin necesidad de utilizar ninguna alta tecnología moderna y gastando mucho menos en el proceso. ¿Qué trucos podemos aplicar para superar esta ola de calor sin recurrir al aire acondicionado?
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Ventilar cuando fuera hace más fresco
Parece obvio, pero ventilar sigue siendo la mejor opción para renovar el aire dentro de casa y hacer pasar el fresquito del exterior a determinadas horas del día, como por la noche y a primera hora de la mañana.
Los expertos recomiendan la ventilación cruzada como uno de los sistemas más sencillos que tenemos a nuestro alcance para enfriar la temperatura de nuestro hogar, logrando un confort térmico natural y eliminando el calor de los espacios.
Este concepto permite enfriar y ventilar una estancia mediante la creación de corrientes de aire que atraviesan la vivienda de un lado a otro. La diferencia de presión entre dos aberturas (ventanas, puertas o rejillas) ubicadas en paredes opuestas o adyacentes hará que se reduzca la temperatura de casa. Desde el punto de vista del ahorro energético también es un gesto muy importante, ya que en determinadas horas se reduce la necesidad de utilizar el aire acondicionado o ventiladores.
Otra opción es aplicar la ventilación vertical por convección, una técnica que aprovecha las diferencias de temperatura y densidad del aire para crear un flujo de aire vertical gracias a que el aire caliente, al ser menos denso, tiende a subir, mientras que el aire frío, más denso, desciende. Ideal si tu casa tiene varios pisos.
Cuidar la hidratación personal
Aunque ni los médicos ni expertos en salud se aclaran al dar una cifra exacta del agua recomendada en verano, la verdad es que cuidar la hidratación personal es una herramienta muy útil para poder regular nuestra temperatura corporal de forma natural mediante la evaporación del sudor.
La recomendación para una persona media que no hace esfuerzo físico es de entre dos y tres litros al día, aunque esa cifra puede incrementarse hasta los 10 litros en situaciones de calor y ejercicio extremos, siempre que los líquidos tengan sales minerales suficientes para compensar la pérdida en el sudor.
Aquí puede que nos surja la duda de si es mejor beber bebidas calientes o frías, ya que como hemos visto en anteriores ocasiones hay una tendencia que afirma que es recomendable tomar bebidas calientes cuando hace mucho calor porque estas ayudan a regular la temperatura corporal mejor que las frías.
¿Cómo saber si estoy bebiendo lo suficiente? Observar nuestro propio organismo sigue siendo el método más eficaz e inmediato para conocer si estamos correctamente hidratados. Por ejemplo, desde la propia Clínica Mayo explican que podemos saber que estamos consumiendo la cantidad adecuada de agua (o de líquidos en general) vigilando dos aspectos:
- La sed, principal indicador del cuerpo
- El color de nuestra orina: un color amarillo muy pálido o transparente indica una buena hidratación, mientras que un tono oscuro es señal de que necesitas beber más
Duchas templadas
Hay quien recomienda las duchas frías para bajar rápidamente la temperatura, y en efecto así es si estamos bien de salud y el calor no es agobiante, pero no son lo mejor para bajar nuestra temperatura si ya hemos sufrido un incremento de la temperatura corporal elevada, ya que el cambio brusco puede provocar un choque térmico.
Sería algo así como el clásico «corte de digestión» que nos han dicho las madres toda la vida y por el que nos proponían no meternos en la piscina o el mar sin esperar dos horas después de comer. No era por la comida, era por el cambio brusco de temperatura al entrar al agua.
Para sudar menos cuando hace calor lo mejor es darse una ducha con agua tibia para que el cuerpo no regule su temperatura hacia arriba. Aunque hay una fórmula todavía mejor, refrescar partes del cuerpo de forma aislada por donde circula sangre de forma superficial, por ejemplo usando botellas de agua frías o congeladas que podemos poner en las muñecas, antebrazos, piernas, tobillos o incluso en el cuello.
De hecho, hay científicos que afirman que uno de los métodos más efectivos para refrescarnos cuando hace mucho calor pasa por meter los pies en un barreño con agua fresca.
Adapta la casa bajando toldos, persianas y estores

Imagen: José Antonio Carmona
Otro consejo que parece obvio pero que muchas veces olvidamos o nos da pereza hacer, ya que si no lo tenemos automatizado, como sueles ser lo normal, requiere que vayamos por toda la casa, ventana por ventana, ajustando los sistemas que tengamos.
Echar el toldo, bajar las persianas o los estores puede hacer que la temperatura de una habitación baje de forma radical y que pase de ser un horno a un lugar habitable en el que con la ayuda de un ventilador de bajo consumo podremos pasar el rato de forma relativamente cómoda.
Si tienes cierres antiguos o en mal estado puedes comprobar si existen grietas, rajas o agujeros por los que se filtra el frío y el calor, algo que puede pasar sobre todo en la madera y las juntas. Si es el caso, puedes sellarlos para evitar que se cuele dentro.
Las plantas son tus mejores amigas
En anteriores ocasiones hemos visto las ventajas de usar jardines verticales y plantas en fachadas para conseguir un efecto aislante en muros y paredes y lograr que las altas temperaturas no entren hacia el interior del hogar.
Pero este efecto lo podemos trasladar también parcialmente a dentro de casa, ya que tener plantas, sobre todo si son de hojas grandes, permite crear un microclima donde sube la humedad ambiental y se favorece un descenso de la temperatura por evaporación.
Es interesante optar por plantas de hojas verdes y grandes. Si puedes, también conviene rociarlas con agua pulverizada, de forma que ayuden a refrescar el ambiente a la vez que las mantienes a salvo de las altas temperaturas, sobre todo si están expuestas a los rayos del sol. No van a hacer magia, pero tener varias macetas con plantas de buen porte dentro de una sala pueden ayudar a mejorar el confort y bajar el agobio térmico.
Imagen portada | MART PRODUCTION
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La noticia
Trucos para sobrevivir a la ola de calor cuando no tienes aire acondicionado en casa. Así puedes refrescarte en casa
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Paco Rodríguez
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