Cada verano se repite la misma escena en los balcones de medio país: toldos que se despliegan a la hora que ya no toca, persianas bajadas del todo desde las diez de la mañana y ventiladores que remueven aire caliente sin aportar demasiado alivio.
En medio de ese ensayo y error, hay un elemento que lleva décadas colgado de fachadas españolas y que, según defiende la arquitecta Julia Ayuso, sigue siendo de lo más eficaz que existe para frenar el calor antes de que entre en casa.
Ayuso ha dedicado varias publicaciones a reivindicar la persiana alicantina, ese enrollable de lamas separado de la fachada que tradicionalmente se fabricaba en madera o esparto.
Y lo hace con un argumento que va más allá de la nostalgia: colocar bien la protección solar puede marcar la diferencia entre una casa que se recalienta sin remedio y otra que aguanta fresca hasta última hora de la tarde.
Por qué fuera funciona mucho mejor que dentro
La clave, explica Ayuso, no está tanto en el material como en dónde se coloca la protección. Una misma tela ofrece un resultado radicalmente distinto según esté por fuera o por dentro del cristal: colocada en el exterior, permite la entrada de casi siete veces menos calor que si se deja en el interior de la habitación.
La razón es sencilla de entender: si la radiación solar se detiene antes de tocar el vidrio, ese calor nunca llega a acumularse dentro de la vivienda; si, en cambio, la barrera está detrás del cristal, el calor ya ha entrado en la habitación y ahí se queda, por mucho que se intente frenarlo después.
El problema que ningún balcón resuelve por sí solo
No todas las orientaciones sufren igual. Según explica Ayuso, «en España, donde más se nota es a poniente». Al mediodía, el sol incide casi vertical y un simple balcón o alero ya protege buena parte de la fachada sur, pero a última hora de la tarde el sol entra casi en horizontal por el oeste, atraviesa la habitación de punta a punta y coincide, además, con el momento más caluroso del día.

Ningún voladizo sirve entonces, y hace falta un elemento que cubra el hueco completo de la ventana, que es exactamente el trabajo que hace la persiana alicantina. Por eso Ayuso la recomienda especialmente en los pisos construidos entre los años sesenta y noventa, sin apenas aislamiento de fábrica: «sin obra, reversible y por unas decenas de euros por ventana, es la intervención con la mejor relación coste-efecto que conozco».
Sombra sin dejar la casa a oscuras
A diferencia de una persiana convencional bajada del todo, las lamas de la alicantina dejan pasar aire y algo de luz incluso cerradas, lo que permite mantener las ventanas abiertas y aprovechar la ventilación mientras la fachada sigue protegida del sol directo.
Bajar la persiana del todo nada más empezar el día, de hecho, puede ser contraproducente si lo que se busca es mantener fresca la vivienda. La combinación de sombra y aire resulta especialmente útil al final de la tarde, cuando conviene expulsar el calor acumulado durante el día sin perder por completo la protección solar.
Aunque tradicionalmente se han fabricado en madera o esparto, hoy existen también modelos en PVC y otros compuestos, más resistentes a la intemperie y con menos mantenimiento.
Ayuso, sin embargo, es crítica con ese cambio de material desde el punto de vista ambiental: «yo creo que una solución pensada para gastar menos energía no debería dejar un problema al final», señala sobre las persianas de PVC, que acaban generando un residuo plástico más complicado de reciclar que el esparto, una fibra vegetal de secano que se recoge a mano.
Antes de comprar una, conviene comprobar que quede separada del cristal para que el aire circule entre ambos, que pueda permanecer bajada con la ventana abierta y que el anclaje al dintel sea firme, sobre todo si la vivienda recibe viento de cara.
Como tantos elementos tradicionales de la arquitectura mediterránea, la persiana alicantina no necesitó nunca sensores ni programación para hacer bien su trabajo. Con el calor cada vez más presente en los veranos españoles, no sorprende que arquitectos como Ayuso vuelvan a mirar hacia soluciones que llevaban ya un siglo resolviendo el mismo problema.
Vía | La Vanguardia
Imágenes | LinkedIn, Persiana barata
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La noticia
«Sin obra, reversible y por unas decenas de euros», por qué esta arquitecta recomienda las persianas alicantinas contra el calor
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Manuel Naranjo
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