Cuando llega el verano, a muchos nos surge la duda de qué hacer con las plantas. Hemos visto trucos y métodos para que aguanten mejor cuando no hay nadie que pueda encargarse de regarlas en nuestra ausencia. Pero, además de todo eso, hay algo fundamental que debemos tener en cuenta: encontrarles el lugar adecuado dentro de casa.
Sobre todo cuando se trata de plantas de interior, ubicarlas en el sitio correcto es clave para que se conserven en buen estado y no mueran antes de tiempo. La falta de humedad, las altas temperaturas y el sol directo son algunos de sus peores enemigos. Por eso conviene tener claro cuál es el lugar ideal para cada planta, porque no todas necesitan lo mismo: mientras algunas especies agradecen el sol, otras necesitan refugiarse en la sombra para sobrevivir.
Entonces, ¿cómo acertar con cada una?
Aunque no nos demos cuenta, las plantas nos están hablando continuamente, y las hojas son una de las formas más claras que tienen de expresar lo que necesitan. Para saber si una planta quiere sol directo o prefiere la sombra, los expertos en jardinería recomiendan fijarse en su anatomía.
Aunque tengas macetas en casa durante todo el año y no las cambies de lugar, debes tener en cuenta que, cuando llega el verano, todo cambia. Sobre todo si están situadas en una zona donde el sol impacta directamente. Ese rincón luminoso y acogedor que en invierno funciona tan bien puede convertirse en un auténtico horno durante los meses de más calor.
Tal y cómo explican en el portal botánico Promesse de Fleurs, las plantas de hojas grandes y finas suelen pedir sombra a gritos. Al tener mucha superficie, pierden agua con rapidez y se queman con facilidad. Normalmente proceden de zonas sombrías, bajo la copa de otros árboles, por lo que están adaptadas a captar luz indirecta. Si se exponen al sol fuerte del verano, pueden deshidratarse rápidamente.
En cambio, las plantas de hojas pequeñas, carnosas o duras suelen ser más amantes del sol. Su estructura está diseñada para retener líquidos y soportar mejor el impacto directo de los rayos solares, como ocurre con muchas suculentas. Podríamos decir que este tipo de plantas están mejor preparadas para aguantar una mayor radiación, ya que pierden menos agua.
También hay que tener en cuenta la orientación de las ventanas. En Magic Garden Seeds cuentan algo que no todo el mundo tiene en cuenta: las orientadas al sur reciben más luz y calor durante el día, mientras que las del oeste acumulan el calor más intenso por la tarde. Por eso, las ventanas al este o al norte suelen ser más adecuadas para plantas que necesitan luz suave o sombra parcial.

Dicho todo esto, si quieres que tus plantas sobrevivan en buen estado incluso en una estación tan complicada como el verano —y más aún si te vas de vacaciones—, hay varias cosas que puedes hacer.
En primer lugar, conviene tener claro qué tipo de planta es e investigar cuál es su hábitat natural. Se trata de intentar recrear en casa unas condiciones lo más parecidas posible a las de su lugar de origen. Si proviene de un bosque húmedo o de un clima tropical, en la naturaleza viviría bajo la sombra de árboles más grandes, por lo que en casa necesitará luz indirecta. Por el contrario, las especies de climas desérticos o mediterráneos están mucho más preparadas para recibir sol directo.
Además, ten siempre en cuenta que las plantas avisan cuando no están en un lugar adecuado. Las manchas marrones, los bordes secos o el amarilleo pueden indicar un exceso de sol, mientras que los tallos alargados y débiles suelen ser señal de falta de luz, un fenómeno conocido como etiolación.
Foto de portada | Jardín de Neko
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La noticia
¿Sol directo o sombra? El truco de los expertos para saber dónde colocar cada planta
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Xataka Smart Home
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Jose Antonio Carmona
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