Mi mejor consejo es que en vacaciones blindes tu WiFi contra intrusos: esto es todo lo que debes cambiar

Mi mejor consejo es que en vacaciones blindes tu WiFi contra intrusos: esto es todo lo que debes cambiar

Hoy en día es bastante raro encontrar una red WiFi doméstica que no esté protegida por una contraseña. El problema es que muchas veces damos por hecho que con eso ya es suficiente y que, mientras aparezca el pequeño candado junto al nombre de la red, nadie podrá entrar.

La realidad es algo más compleja. Una buena contraseña constituye la primera barrera de seguridad, pero no convierte nuestra conexión en una fortaleza inexpugnable. Si la señal del router atraviesa las paredes y llega al rellano, a la calle o a otras viviendas, también estará al alcance de cualquiera que intente acceder a ella.


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Mejorar la seguridad no consiste solo en cambiar la clave

Router Wifi 7 Copia

No existe una configuración capaz de garantizar por sí sola que nadie vaya a intentar entrar en nuestra red. La protección pasa por combinar distintas medidas de seguridad: mantener actualizado el router, cambiar las claves predeterminadas, modificar el nombre de la red y revisar periódicamente qué dispositivos están conectados.

Porque, aunque no lo parezca y quizá pensemos aquello de “quién va a querer entrar precisamente en mi WiFi”, nuestra red doméstica puede resultar igualmente atractiva. No solo por la cantidad de dispositivos que tenemos conectados, sino también por todos los datos que circulan por ella: cuentas bancarias, información personal, contraseñas o documentos privados.

Por eso conviene proteger el router casi con el mismo cuidado con el que cerramos la puerta de casa. Y para conseguirlo no basta con elegir una contraseña aparentemente complicada.

Recuerda que un intruso que accede a nuestra red no actúa cómo se ven las películas; nada de pantallas, espionaje, claves que aparecen y desaparecen… un atacante real puede permanecer oculto, analizar los dispositivos conectados y buscar el punto más vulnerable, como una cámara sin actualizar, una bombilla inteligente, un repetidor antiguo o una carpeta compartida sin protección.

Las tres claves que vienen de fábrica

nombre

Uno de los errores más habituales consiste en instalar el router y no volver a tocar su configuración. Seguimos utilizando el nombre de red y las claves que aparecen en la pegatina del equipo, aunque esto puede ofrecer más información de la necesaria.

Los nombres predeterminados suelen revelar qué operadora utilizamos e incluso pueden dar pistas sobre el modelo de router instalado. Un SSID como “Operadora_XXXX” facilita que una persona interesada pueda identificar el equipo y buscar posibles vulnerabilidades conocidas o configuraciones habituales.

Por eso uno de los primeros pasos debería ser cambiar el nombre de la red por otro que podamos reconocer fácilmente, pero que no revele la compañía, el modelo del router, nuestra dirección o el nombre de la familia.

También es aconsejable sustituir la contraseña WiFi que viene configurada de fábrica. Lo ideal es utilizar una clave larga y difícil de adivinar, evitando nombres, fechas, números de teléfono o cualquier dato relacionado con nosotros. En este caso, la longitud suele resultar más importante que llenar la contraseña de símbolos imposibles de recordar.

Claves

Y hay otra clave que no debemos olvidar: la que permite acceder al panel de administración del router. De poco sirve proteger bien el WiFi si cualquiera que ya esté dentro puede entrar en la configuración utilizando combinaciones como “admin” y “admin” o una contraseña que nunca hemos cambiado.

WiFi

No todos los modelos permiten cambiar el nombre de usuario

Si un atacante consigue acceder al panel de configuración del router, nos encontramos ante un problema especialmente grave. Desde ahí podría modificar distintos ajustes, abrir puertos, cambiar los servidores DNS o preparar algún mecanismo para mantener el acceso, todo ello sin que nos demos cuenta.

Imagina, por ejemplo, que consigue modificar los DNS. Estos servidores se encargan de traducir el nombre de una página web en la dirección que necesita el dispositivo para localizarla. Si alguien los sustituye por otros maliciosos, podría redirigirnos a páginas falsas diseñadas para robar nuestras credenciales.

Y no solo eso. También podría utilizar nuestra conexión para ocultar el origen de determinadas actividades. Desde el exterior, la dirección IP asociada a esas conexiones sería la nuestra, no la del dispositivo desde el que actúa realmente el intruso.

Cambiar la contraseña es fundamental, pero hay más medidas

WiFi

Puedes personalizarlo a tu gusto

Una vez sustituidas las claves predeterminadas, conviene revisar qué sistema de cifrado utiliza el router. Siempre que todos nuestros dispositivos sean compatibles, debemos optar por WPA3. Si no es posible, WPA2 con cifrado AES sigue siendo una alternativa habitual. Los protocolos antiguos como WEP o WPA ya no ofrecen una protección adecuada.

También es recomendable desactivar WPS, especialmente si no lo utilizamos. Esta función permite conectar dispositivos pulsando un botón o introduciendo un PIN, pero añade una vía de acceso que no necesitamos mantener activa permanentemente.

Ocultarwifi

Otra opción consiste en ocultar el nombre de la red para que no aparezca en la lista habitual de conexiones disponibles. Esto puede evitar que llame la atención de usuarios ocasionales, pero no debemos considerarlo una barrera de seguridad definitiva: alguien con las herramientas adecuadas puede detectar igualmente una red oculta.

filtrado MAC

Algo parecido ocurre con el filtrado por direcciones MAC. Podemos configurar el router para que solo acepte dispositivos incluidos en una lista concreta, aunque estas direcciones se pueden copiar o suplantar. Es una capa adicional y puede resultar útil para controlar nuestros equipos, pero no sustituye a una contraseña robusta ni a un cifrado moderno.

Que la señal no llegue más lejos de lo necesario

router

Tendemos a buscar que el WiFi tenga el máximo alcance posible, aunque emitir con más potencia no siempre es lo que más nos conviene. Si vivimos en un piso pequeño y la señal llega con fuerza varias plantas más abajo o hasta la calle, estamos ampliando innecesariamente el área de cobertura desde la que alguien podría intentar conectarse.

Algunos routers permiten regular la potencia de emisión desde su panel de configuración. La idea no es dejar habitaciones sin cobertura, sino encontrar el punto en el que la señal funciona correctamente dentro de casa sin extenderse mucho más allá.

También podemos mejorar la colocación del router para distribuir la cobertura hacia el interior de la vivienda. Situarlo en una zona centrada, alejado de ventanas y correctamente orientado puede ayudarnos a aprovechar mejor la señal sin aumentar su potencia.

Apagar el WiFi cuando no vamos a utilizarlo es otra posibilidad. Algunos routers permiten programar horarios para desactivar únicamente las redes inalámbricas. También podemos apagar completamente el equipo durante ausencias largas, aunque antes conviene comprobar que no dependan de él cámaras, alarmas, sistemas domóticos, teléfonos fijos o dispositivos que necesitemos controlar a distancia.

Separar los dispositivos menos seguros

Router

Imagen | TP-Link

En una casa conectada tenemos cada vez más aparatos que se comunican con Internet. El problema es que no todos reciben actualizaciones con la misma frecuencia ni cuentan con el mismo nivel de protección.

Una buena práctica consiste en conectar cámaras, bombillas, enchufes, robots aspiradores y otros dispositivos inteligentes a una red separada. Puede ser una red específica para el Internet de las cosas o, si el router no ofrece esa opción, una red de invitados que impida a esos aparatos comunicarse con nuestros ordenadores y móviles. De esta forma, si uno de ellos presenta una vulnerabilidad, será más difícil utilizarlo como puente para acceder al resto de la red doméstica.

La red de invitados también es la mejor alternativa para familiares y visitas. Así no tendremos que compartir la contraseña principal ni permitiremos que los dispositivos de otras personas accedan directamente a nuestros equipos.

Revisar quién está conectado

COnexiones

La mayoría de los routers permiten consultar una lista de dispositivos conectados. Algunas operadoras muestran esta información en su propia aplicación y también existen herramientas de análisis de red que facilitan la identificación de cada aparato.

Conexiones

Eso sí, antes de alarmarnos conviene recordar que algunos dispositivos aparecen con nombres poco claros. Una bombilla, un Chromecast o un enchufe pueden figurar únicamente con el nombre del fabricante o como un equipo desconocido.

Si después de revisar las direcciones y desconectar temporalmente nuestros aparatos seguimos encontrando uno que no reconocemos, lo más prudente es cambiar la contraseña WiFi, modificar la clave de administración, reiniciar el router y volver a conectar los dispositivos uno a uno.

Router

Imagen | Antonio Vallejo

También conviene mantener actualizado el firmware del equipo. Muchos routers de operadora se actualizan automáticamente, pero en modelos comprados por separado puede ser necesario entrar periódicamente en la configuración para buscar nuevas versiones.

Cerrar las puertas que no utilizamos

Wps

Compartir archivos e impresoras dentro de la red resulta muy práctico, pero también puede convertirse en una vía de acceso si está mal configurado. Si no utilizamos estas funciones, lo más seguro es desactivarlas.

Lo mismo ocurre con la administración remota del router, UPnP y los puertos abiertos. No todas estas funciones son peligrosas por sí mismas, pero conviene mantener desactivado aquello que no necesitamos. Cuantas menos puertas dejemos abiertas, menor será la superficie disponible para un posible ataque.

Los usuarios más avanzados también pueden revisar los registros del router, limitar el rango de direcciones que reparte el servidor DHCP o asignar direcciones IP de forma manual. Son medidas que aportan más control, aunque complican la gestión diaria y no suelen ser necesarias en la mayoría de los hogares.

Y para el final, quizás lo más importante: ya estás tardando en desactivar el botón WPS de tu router. Lo hemos dicho por activa y por pasiva: puede parecer muy cómodo para conectar la impresora o un móvil nuevo sin teclear la contraseña, pero es un arma de doble filo. 

En Xataka Smart Home | Estas son las razones por las que he apagado mi router antes de irme de vacaciones (aunque casi me decanto por no hacerlo)


La noticia

Mi mejor consejo es que en vacaciones blindes tu WiFi contra intrusos: esto es todo lo que debes cambiar

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Xataka Smart Home

por

Jose Antonio Carmona

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