Cuidado con dormir en el suelo en verano. Los médicos avisan: “puede producir alteraciones vasculares y medulares”

Cuidado con dormir en el suelo en verano. Los médicos avisan: “puede producir alteraciones vasculares y medulares”

Cuando el calor aprieta con noches tropicales y dormir se vuelve complicado, la desesperación puede llevarnos a probar las soluciones más extrañas. Hay mucha gente —y yo levanto la mano— que incluso ha probado a dormir en el suelo. El problema es que los médicos advierten de que no es una práctica demasiado recomendable.

Cuando noche tras noche cuesta conciliar el sueño y parece que acabamos de sacar las sábanas de la secadora, con temperaturas que no bajan de los 30 °C dentro de casa, algunas personas optan por dormir en el suelo para encontrar algo de alivio frente al calor. Sin embargo, para no levantarnos con algún problema de salud, conviene saber qué opinan los especialistas médicos al respecto.

¿Es buena idea dormir en el suelo? Lo que dicen los expertos

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Foto de Delano Jones

Es normal pensar que por dormir en el suelo una sola noche no va a pasarnos nada y, hasta cierto punto, es cierto. Sin embargo, la situación cambia si lo convertimos en un hábito. Descansar de forma habitual sobre una superficie tan dura puede acabar pasando factura a la espalda, sobrecargar las articulaciones y afectar al sistema musculoesquelético en general. Además, si ya sufrimos molestias, contracturas o alguna lesión previa, hacerlo puede empeorar bastante la situación.

Aunque dormir en el suelo puede aportar una sensación de frescor, también puede provocar problemas físicos a medio y largo plazo. Para salir de dudas, hemos consultado a un médico y a una fisioterapeuta especializada en salud postural, con el objetivo de conocer cómo afecta realmente esta costumbre a nuestro organismo.

Le preguntamos al Dr. Alberto Moral Caballero al respecto y nos ha aclarado que con esta práctica “la transpiración no se realiza correctamente, con lo que puede producir alteraciones vasculares y medulares”. Eso por no hablar de dormir en el suelo “no es aconsejable dado que las estructuras rígidas no favorecen las alteraciones a nivel columna y articulaciones”.

Aunque a veces se crea lo contrario, echarse a dormir en una cama muy dura no le hace ningún favor a nuestro cuerpo a la larga. En lugar de darnos el apoyo que necesitamos, este tipo de superficies obligan a la columna y a las articulaciones a adoptar malas posturas, además de entorpecer el riego sanguíneo. Como bien señala el Dr. Moral “a medio-largo plazo, es contraproducente dado que las articulaciones y columna requieren superficies semirrígidas que adapten correctamente la espalda y resto de articulaciones. No favorece el correcto riego sanguíneo, por lo que se desaconseja utilizar dicha superficie mucho tiempo”.

Además, la edad también juega un papel importante, ya que existen determinadas condiciones —como la edad avanzada, el peso corporal o la presencia de patologías previas— en las que dormir en el suelo está claramente desaconsejado. Según este médico, “con los años las articulaciones se deterioran y un incorrecto flujo térmico y bascular podrían agravar patologías previas. Pero incluso si no se tiene ninguna, el factor de riesgo a la hora de dormir en el suelo esta presente”.

La opinión de los fisios

Dormir

Si alguna vez te has preguntado si cambiar el colchón por el duro suelo puede ser beneficioso para la espalda, la respuesta de los profesionales es bastante clara: mejor no hacerlo. Tanto médicos como fisioterapeutas coinciden en que, pensando en la salud a medio y largo plazo, no es una costumbre recomendable. De hecho, y para desmontar un mito bastante extendido, Physiomed señala que no existen pruebas científicas directas de que dormir en el suelo alivie el dolor de espalda.

Y según Sean Peterson, dormir en el suelo o sobre un colchón excesivamente firme puede agravar los problemas de espalda porque la superficie no permite conservar una posición neutra y adaptada a las curvas de la columna

Aunque es cierto que cada cuerpo es un mundo y en fisioterapia rara vez existen reglas absolutas, descansar sobre una superficie tan rígida se desaconseja por norma general. Esta advertencia cobra una importancia vital cuando hablamos de personas mayores o de quienes ya arrastran alguna lesión o problema físico.

Pregunté a mi fisioterapeuta de cabecera y no tuvo lugar a dudas: la clave de todo esto radica en cómo evolucionamos con el tiempo. Durante la juventud, nuestro cuerpo es un todoterreno: las articulaciones encajan a la perfección y los músculos tienen una capacidad asombrosa para adaptarse a cualquier situación, tolerando sin problema la dureza del suelo.

A diferencia de una buena cama, el suelo duro no cede ante nuestro peso ni se amolda a nuestra figura. Los colchones modernos son auténticas herramientas de descanso creadas para repartir la carga de tu cuerpo, respetar la forma natural de tu columna y aliviar esas zonas donde se acumula la tensión; ventajas que, lógicamente, el piso no te puede ofrecer.

A la hora de dormir sobre una superficie rígida, no a todos nos afecta igual. En este sentido los especialistas cómo los de Sleep Foundation suelen tener en cuenta tres aspectos:

  • Nuestra constitución física: si eres una persona de complexión muy delgada, es fácil que notes cómo los huesos chocan contra la dureza del suelo, lo que rápidamente se traduce en dolor. Por el contrario, para quienes tienen algo de sobrepeso o un vientre más voluminoso, tumbarse bocarriba a ras de suelo puede oprimir el pecho y dificultar la respiración, empeorando problemas molestos como los ronquidos o la apnea del sueño.
  • La postura que eliges: si eres de los que adora dormir de lado, el suelo va a ser tu peor enemigo, ya que todo el peso caerá de golpe sobre tus hombros y caderas. Además, si no cuentas con un soporte adecuado para elevar la cabeza, tus cervicales quedarán desalineadas y te levantarás con un dolor de cuello considerable.
  • El tipo de suelo: tampoco podemos olvidar de qué está hecho el pavimento. Echarse a dormir sobre tarimas sintéticas, plásticos o laminados suele ser frío y bastante incómodo. Estos materiales no dejan que el cuerpo respire bien, y ni siquiera poner una sábana por medio soluciona esa falta de ventilación durante la noche.

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Cuidado con dormir en el suelo en verano. Los médicos avisan: “puede producir alteraciones vasculares y medulares”

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Jose Antonio Carmona

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