Los aparatos de aire acondicionado portátiles o pingüinos son una alternativa a los fijos de pared, más sencillos de instalar y relativamente económicos, aunque en la práctica no dan el mismo resultado y casi siempre por el mismo motivo: el tubo de extracción del aire.
En la tienda y en la publicidad del equipo nos dirán que es muy fácil de instalar, que basta con sacarlo por una ventana o puerta al exterior y ya está, tenemos fresquito en casa. Pero en la realidad es más complicado de lo que parece y presenta inconvenientes importantes.
El tubo de extracción de la discordia
El principal origen de las ineficiencias de este tipo de aires acondicionados es el tubo encargado de expulsar el aire caliente al exterior de la habitación. Suele ser de plástico, sin aislamiento y emite una parte del calor hacia la sala calentando el ambiente que queremos refrigerar.
Vigilar las fugas de aire es fundamental. Aunque suelen venir con algún tipo de plástico para tapar posibles rendijas en la zona de la ventana o puerta donde lo instalemos, lo normal es que no se adapten perfectamente a las que tengas en casa, por lo que al final siempre quedan rendijas con fugas de aire frío que se escapa al exterior, pero lo que es peor aún, entra constantemente aire caliente de la calle.
Esto es debido a que el equipo tiene que expulsar continuamente aire de la sala a la calle, creando una diferencia de presión que producirá corrientes entrantes hacia ella procedentes de fuera, así como de las habitaciones o pasillos que la rodeen.
Es fácil de comprobar poniendo la mano sobre las rendijas de puertas o ventanas, donde notaremos como entra continuamente una corriente de aire caliente procedente del exterior de la sala que evitará alcanzar la temperatura deseada mucho antes y hará trabajar constantemente al compresor incrementando el ruido y el gasto eléctrico.
Hay que tratar de tapar todo lo que podamos las rendijas de la ventana con el kit que venga de serie. Si no podemos tratar de comprar otro en la tienda más efectivo o acabar por utilizar cinta americana, cartulinas, trapos o lo que tengas a mano para tapar todas las rendijas. No quedará muy estético pero evitarás perder el valioso frío que tan caro te ha costado conseguir.
¿Alguna prueba para saber si lo has hecho bien? Pues con el aire acondicionado encendido podemos coger una hoja de papel y acercarla a las diferentes zonas de la ventana para ver si es absorbida hacia dentro, lo que indicará que hay alguna rendija por la que entra el aire caliente que tenemos que encontrar y tapar.
Usa el mínimo tubo posible. Suelen ser tubos extensibles con cierta flexibilidad para facilitar su colocación en cualquier tipo de ventana, pero siempre que podamos debemos tratar de usar la menor longitud posible para minimizar el área de superficie radiante de calor dentro de la habitación. También tenemos que tratar de que haya los menores recodos y dobleces posibles, ya que cada vez que se dobla es un obstáculo para la salida del aire y empeorará el rendimiento del equipo.
Si no hacemos todo esto el resultado es que el equipo tendrá que trabajar todo el rato mucho más para alcanzar la temperatura objetivo, algo así como si nos hubiéramos dejado una ventana medio abierta, haciendo que el gasto se dispare. ¿Mucho? Pues algunos expertos estiman que puede llegar a consumir hasta 2,5 veces más que un aire acondicionado fijo con la misma potencia de enfriamiento.
Vía | Trucmanía Ouest France
Imagen portada | Rowenta en Amazon
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La noticia
Los mayores errores al colocar el tubo del pingüino en una ventana y que hará que no enfríe bien
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Xataka Smart Home
por
Paco Rodríguez
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