Limpiar deprisa obliga a elegir lo que se ve. La encimera, el suelo despejado o el interior del inodoro reciben atención, mientras otras superficies desaparecen de la rutina. Quien trabaja limpiando viviendas detecta enseguida esas zonas olvidadas.
No todos los fallos consisten en dejar polvo. También se puede usar demasiada agua, trasladar suciedad con una bayeta o creer que el jabón limpia todo lo que toca. Ocurre incluso en la cocina, donde mantener el desagüe no equivale a limpiar el fregadero.
Creer que el lavavajillas se limpia mientras funciona

Que los platos salgan brillantes no demuestra que el lavavajillas esté limpio. Michael Silva-Nash, presidente de Molly Maid, advierte de que el filtro acumula comida y la humedad favorece el moho y los malos olores.
Su consejo es establecer un mantenimiento mensual. El filtro se extrae y se enjuaga con agua templada siguiendo el manual. Algunos fabricantes permiten ejecutar un ciclo vacío con vinagre blanco, pero otros exigen productos concretos. Las instrucciones del modelo deciden el método.
Olvidar los pomos y los interruptores

Sofía Martínez, responsable de Sparkly Maid Austin, señala que pomos e interruptores suelen olvidarse porque ocupan poco y la suciedad no siempre es visible. Sin embargo, reciben contacto continuo y acumulan grasa de las manos.
Una toallita compatible o un paño apenas humedecido permiten repasarlos. En los interruptores no se debe pulverizar líquido directamente. Añadirlos a una lista semanal evita que solo se limpien cuando las marcas resultan evidentes.
Limpiar la taza, pero no la base del inodoro

El asiento y el interior concentran la atención del baño. Mandy Biter, miembro de A Little Moore Clean, recuerda que la base, los laterales y la zona alrededor de los tornillos reciben polvo y líquido que acaba secándose.
Ese cerco cambia el aspecto de un baño aunque el resto esté recogido. Conviene limpiar desde arriba hacia el suelo y emplear un paño reservado para el inodoro, evitando utilizarlo después en lavabos, grifos o muebles.
Aspirar alrededor de los muebles, pero nunca debajo

Adam Ziegelman, dueño de San Diego County Maid Brigade, explica que un profesional observa detrás, debajo y alrededor de los lugares donde se acumula suciedad. Bajo el frigorífico, el sofá, la cama o el lavabo pueden quedar polvo, grasa, pelo y migas durante meses.
No es necesario desplazar todo en una jornada. Ziegelman propone trabajar con una pieza cada vez y pedir ayuda si es pesada. También existen formas de limpiar debajo del sofá sin levantarlo, usando una herramienta plana o una boquilla adecuada.
Empapar los suelos de madera

Laura Christian, propietaria de San Diego County Maid Brigade, reconoce este error por las rayas que quedan después de fregar. El exceso de agua hace que la madera parezca sucia y puede afectar a juntas y acabados si la humedad penetra.
La fregona debe estar bien escurrida y el producto ha de ser compatible con el suelo. Las técnicas que vierten agua de forma abundante, como algunos métodos virales que inundan la superficie, no sirven para materiales sensibles a la humedad.
Usar las mismas bayetas en varias habitaciones

Una o dos bayetas parecen suficientes hasta que pasan del baño a la cocina. Martínez advierte de que ese hábito traslada microorganismos y residuos entre superficies que deberían permanecer separadas.
Asignar un color a cada estancia facilita distinguirlas. Los colores de las bayetas pueden utilizarse para separar sus usos, pero el sistema solo funciona si se lavan con frecuencia, se secan completamente y se sustituyen cuando están deterioradas.
Pensar que el fregadero ya recibe suficiente jabón

El último error nace de una asociación equivocada. Como el fregadero recibe detergente al lavar los platos, parece innecesario limpiarlo aparte. Silva-Nash recuerda que la cubeta, el borde y la zona del triturador o desagüe conservan residuos y malos olores.
El profesional recomienda una limpieza regular con jabón lavavajillas, bicarbonato y una esponja, siempre que esos productos sean aptos para el material. El acero inoxidable, la piedra y los compuestos necesitan cuidados diferentes. Limpiar el fregadero exige tratarlo como una superficie propia, no como el lugar por el que pasa el agua sucia.
Imágenes | Xataka con edición
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La noticia
Los limpiadores profesionales coinciden: existen siete errores que notan nada más entrar en una casa
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por
Manuel Naranjo
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