Esta directiva de una marca de cocina explica el problema clásico de las neveras: “pueden volverse aún más pegajosas”

Esta directiva de una marca de cocina explica el problema clásico de las neveras: “pueden volverse aún más pegajosas”

Es uno de los problemas que, personalmente, más rabia me dan en casa a la hora de mantener limpio el frigorífico: que las baldas, con el tiempo, se vuelvan pegajosas. Un problema al que podemos poner solución con algunos trucos muy sencillos.

Es algo muy habitual y que, por otra parte, es inevitable. El frigorífico es el lugar ideal en el que se mezclan humedad, restos de comida y condensación. Una mezcla perfecta que termina convirtiendo los estantes de la nevera en una superficie que puede resultar bastante desagradable.

Tres factores que lo cambian todo

Frigo

Es algo que se encarga de aclarar Brit Angelesco, vicepresidenta ejecutiva de ZLINE Kitchen, en la entrevista que concede a Southernliving al aclarar que la humedad empeora la situación: “Un frigorífico es, por naturaleza, un entorno húmedo, así que cuando la condensación interactúa con los residuos ya presentes, las superficies pueden volverse aún más pegajosas”.

Las baldas de la nevera se vuelven pegajosas principalmente debido a una combinación de humedad alta, condensación y residuos de alimentos. Al abrir la puerta, el aire caliente del exterior entra en contacto con las superficies frías y puede generar pequeñas gotas de agua que, al mezclarse con restos de comida o diminutos derrames de salsas u otros líquidos, terminan formando una capa viscosa difícil de eliminar. Angelesco aclara que “a medida que el líquido se evapora, los azúcares, aceites y otros residuos de alimentos quedan atrás, creando esa película pegajosa que parece empeorar con el tiempo”.

Pero también los alimentos tienen mucho que ver. Las frutas y las verduras liberan humedad durante la maduración, creando en cajones y baldas un ambiente favorable para que se acumulen residuos. Por eso verás cómo en los cajones dedicados a estos alimentos hay unas ranuras para facilitar la ventilación.

Poco ayuda llenar demasiado la nevera, ya que en estos casos se bloquean las salidas de ventilación, el aire frío circula peor, la humedad se concentra en determinadas zonas y esos restos se degradan con mayor rapidez.

Lo mejor que podemos hacer para evitar este problema es limpiar con frecuencia, pero no solo hay que limpiar las baldas retirando los restos pegajosos. Esta experta asegura que, si volvemos a colocar los mismos recipientes sin limpiar, el problema no tardará en volver a aparecer. Por eso recomienda limpiar los frascos y recipientes sucios como parte de cada limpieza.

“Puedes limpiar el estante a la perfección, pero si vuelves a colocar un frasco de mermelada o una botella de condimento pegajosa, básicamente estás reiniciando el ciclo”.

Nevera

Imagen | Antonio Vallejo

El truco más habitual es emplear agua y jabón, pero hay veces en las que esta solución no logra eliminar las manchas, así que recomienda usar toallitas multiusos para eliminar los residuos.

Otro consejo que da es limpiar el frigorífico por zonas en lugar de hacerlo todo a la vez. El mejor sistema pasa por quitar las baldas, limpiarlas con agua tibia y jabón y dejarlas secar —podemos ayudarnos con un paño de microfibra— antes de volver a colocarlas dentro del frigorífico. En otro momento se pueden limpiar los cajones, los compartimentos de la puerta y la parte inferior de la nevera, siempre esperando a que queden completamente secos antes de volver a colocarlos.

En cuanto a los materiales que se deben usar, recomienda evitar estropajos, abrasivos o limpiadores fuertes, a menos que el fabricante del frigorífico los recomiende: “una limpieza suave ayuda a proteger el material y el acabado, mientras que los limpiadores abrasivos y las esponjas pueden dañarlo”.

¿Y cada cuánto hay que limpiarlo?

Nevera

Es otro de los asuntos que esta experta trata y, aunque recomienda realizar una limpieza profunda cada tres meses, al mismo tiempo aconseja no esperar tanto cuando aparezcan restos en los estantes de la nevera: “no conviene esperar tres meses para limpiar un derrame; cuanto más tiempo permanezcan los residuos azucarados o aceitosos, más difícil será eliminarlos”.

Cuando aparezca algún tipo de líquido o sustancia manchando las baldas de la nevera, es importante limpiarlo eliminando cualquier resto tanto de la nevera como del recipiente que lo contenía. También es importante revisar los alimentos para asegurarnos de que ninguno se encuentra en mal estado, sobre todo en el caso de frutas y verduras, ya que, si empiezan a estropearse, podrían afectar a los alimentos que se encuentran almacenados cerca.

Para una limpieza a fondo, Angelesco recomienda sacar temporalmente los alimentos, desmontar y limpiar baldas y cajones, repasar el interior de la nevera y los recipientes, desechar lo que esté en mal estado y dejar que todo se seque bien antes de volver a colocarlo.

Foto de portada | Matthew Moloney en Unsplash

En Xataka Smart Home | He  comparado lo que gasta mi antiguo frigorífico  con otro más moderno y  eficiente. Es una ruina y no sé cómo no lo he  cambiado todavía


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Esta directiva de una marca de cocina explica el problema clásico de las neveras: “pueden volverse aún más pegajosas”

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por

Jose Antonio Carmona

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