
La firma británica Dyson ha vuelto a demostrar que la innovación no entiende de límites. Tras revolucionar el mundo de los aspiradores, los secadores de pelo y hasta los purificadores de aire, la compañía fundada por James Dyson ha puesto sus miras en un territorio inesperado: el cuidado bucodental. El resultado es el Dyson CameraJet, un cepillo de dientes eléctrico que integra una cámara, inteligencia artificial y un sistema de irrigación automática para limpiar los espacios entre los dientes mientras el usuario se cepilla. Un dispositivo que, según la propia marca, es el fruto de seis años de desarrollo, 661 ingenieros y 38 patentes registradas.
La presentación oficial tuvo lugar el pasado 1 de septiembre en París, donde James Dyson desveló un producto que no deja indiferente a nadie. Y es que el CameraJet no es un simple cepillo eléctrico: incorpora una microcámara macro de 100.000 píxeles bajo el cabezal, un depósito de enjuague bucal de 12,5 mililitros y un sistema de visión por computador que analiza 28 imágenes por segundo. El objetivo es claro: detectar los espacios interdentales y disparar un chorro cónico de enjuague en apenas 100 milisegundos, justo antes de que el cabezal pase por encima. Una solución de ingeniería que promete poner fin a la tediosa tarea de usar hilo dental, un hábito que, según los datos de la compañía, nueve de cada diez personas no practican con la frecuencia recomendada.
Un problema real: la higiene bucal que descuidamos

El punto de partida de Dyson tiene bastante sentido. Según los datos presentados por la compañía, el tiempo medio que dedicamos al cepillado ronda los 45 segundos, muy por debajo de los dos minutos que recomiendan los dentistas. Además, la zona que casi todo el mundo se salta es justamente donde empieza a formarse la placa: los huecos entre los dientes. El contexto no es menor: el Informe sobre el estado de la salud bucodental mundial de la OMS de 2025 calcula que casi 3.700 millones de personas padecen alguna enfermedad bucodental en todo el mundo.
La respuesta de Dyson a este problema de constancia consiste, básicamente, en quitarle al usuario la decisión de encima. El sistema Gap Optical Targeting, basado en un algoritmo de aprendizaje automático entrenado con más de 470.000 imágenes dentales, identifica los espacios interdentales y anticipa el momento en que el cepillo va a pasar por delante de uno. En 100 milisegundos desde la detección, dispara un chorro cónico de enjuague bucal exactamente ahí. El software del dispositivo suma 16 millones de líneas de código, una cifra que da buena cuenta de la complejidad técnica que esconde este pequeño aparato.
Así funciona el sistema de irrigación y la cámara

Uno de los aspectos más llamativos del CameraJet es su sistema de irrigación. A diferencia de los irrigadores bucales convencionales, que utilizan un flujo de agua tipo aguja con un perfil laminar estrecho, Dyson ha optado por una proyección cónica más amplia. Según las pruebas realizadas sobre un modelo de placa dental desarrollado en colaboración con la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Singapur, este diseño permite eliminar la placa de una sola pasada y, al estar optimizado para funcionar a una presión más baja, resulta más delicado con las encías y el esmalte dental.
El depósito de 12,5 mililitros utiliza un sistema antigravedad con una bomba de diafragma y una cámara de presión que se adaptan durante el uso. Esto permite mantener el rendimiento independientemente de la postura del cepillo, incluso cuando se coloca en horizontal para alcanzar la parte posterior de la boca. La base de carga, por su parte, permite rellenar el depósito en solo tres segundos pulsando un botón, lo que facilita el uso diario. Además, el dispositivo incorpora un track de presión para evitar que el usuario se exceda apretando contra el esmalte.
Conectividad, privacidad y ecosistema propio

La cámara del CameraJet no solo sirve para que la inteligencia artificial encuentre los espacios interdentales. Gracias a la conexión Wi-Fi y Bluetooth, el usuario puede ver en directo desde la aplicación MyDyson lo que está viendo el cepillo dentro de su boca. Una función que, aunque pueda resultar desconcertante al principio, ofrece una utilidad innegable: descubrir qué zonas limpiamos correctamente y cuáles solemos pasar por alto. La aplicación ofrece mapas de cobertura, guías, vídeos explicativos e información personalizada para ayudar a mejorar progresivamente la técnica de cepillado.
En cuanto a la privacidad, Dyson ha querido ser tajante. Rich Bacon, Head of new product development de la compañía, explicó que «entendemos la privacidad de la gente y los recelos que pueda provocar tener una cámara en el cuarto de baño». Por eso, las imágenes no se graban ni se almacenan en el dispositivo, ni en el teléfono móvil, ni en la nube. La cámara solo está activa durante la visualización en tiempo real o la irrigación automática, y siempre que está encendida se ilumina un LED de color blanco para que el usuario sea consciente de ello.
Otro detalle importante es que el CameraJet llega acompañado de su propio ecosistema de consumibles. La pasta de dientes se ha formulado sin SLS para generar poca espuma y evitar que esta interfiera con la visión del sistema Gap Optical Targeting, mientras que el enjuague bucal también presenta una formulación poco espumosa pensada para funcionar con el irrigador integrado. Ambos contienen fluoruro de sodio y estarán disponibles en sabores Ginger Mint y Spearmint, además de una pasta Peppermint Sensitive para dientes sensibles. Un movimiento que recuerda a la estrategia de los cartuchos de tinta de las impresoras, pero aplicado al cuidado dental.
Precio y disponibilidad en España

El Dyson CameraJet ya está disponible en la web oficial de Dyson España a un precio de 479 euros. El kit incluye el cepillo de dientes con irrigador dental, la base de carga, la pasta de dientes y el enjuague bucal de Dyson, así como un estuche de viaje. Está disponible en dos colores: Ceramic Ultra Blue y Ceramic Pink. Cada cabezal incorpora una etiqueta RFID que registra cuántas limpiezas ha realizado y avisa cuando llega el momento de sustituirlo, con una referencia de reemplazo aproximada de tres meses.
El precio, sin duda, sitúa al CameraJet en la gama alta del mercado, muy por encima de los cepillos eléctricos premium de marcas como Philips Sonicare u Oral-B. Sin embargo, Dyson justifica la diferencia con la cámara, el sistema de chorros y la conectividad, argumentando que no se trata de un simple cepillo, sino de una plataforma tecnológica para el cuidado bucodental. Queda por ver si los consumidores están dispuestos a pagar esa prima por un producto que, a fin de cuentas, promete mejorar un hábito que la mayoría de nosotros descuidamos a diario.
En definitiva, el Dyson CameraJet representa una apuesta audaz por reinventar uno de los gestos más cotidianos y universales: cepillarse los dientes. Con su combinación de cámara, inteligencia artificial, irrigación de precisión y conectividad, la compañía británica intenta convertir un ritual automático en una experiencia informada y personalizada. El precio es elevado y el ecosistema cerrado puede generar reticencias, pero nadie puede negar que Dyson ha vuelto a demostrar que la ingeniería bien aplicada puede transformar incluso los objetos más básicos de nuestro día a día. La pregunta ya no es si necesitábamos un cepillo con cámara, sino si estamos dispuestos a pagar por él.