Tener un atasco en el desagüe del fregadero o del lavabo es algo sumamente desagradable que en muchas ocasiones termina con una llamada al fontanero. Sin embargo, hay una serie de trucos que puedes aplicar tú mismo para ahorrarte un dinero.
Internet está lleno de trucos que prometen un funcionamiento adecuado para este tipo de situaciones. Los hay realmente inútiles, como colocar una botella boca abajo y presionar para que salga líquido a presión. Por eso, te voy a contar los tres que a mí mejor me han funcionado.
Los tres métodos pueden resultar útiles, pero actúan de forma diferente: el agua caliente con percarbonato ayuda a limpiar depósitos leves; la ventosa moviliza el tapón; y el cable permite llegar hasta él y extraerlo.
Índice de Contenidos (3)
Agua caliente y percarbonato sódico

Imagen | Amazon
Es una opción para la suciedad acumulada y los atascos leves, cuando el agua todavía baja. Se trata sobre todo de una solución para acabar con atascos que no estén conformados a base de una maraña de pelos o de algún objeto; si se trata de grasa o residuos orgánicos leves, funciona genial y, además, ayuda a reducir los olores asociados.
Para poder usarla, lo único que tienes que hacer es aplicar el percarbonato con agua caliente siguiendo las instrucciones que figuran en el envase, evitando echar grandes cantidades de polvo en un desagüe bloqueado. Y, ojo, utiliza agua caliente, no hirviendo, especialmente si desconoces el material de las tuberías y las juntas.
Luego, deja actuar la mezcla durante el tiempo indicado y, posteriormente, aclara con agua. Muy importante es que no cierres herméticamente el desagüe mientras actúa: libera oxígeno.
Desatascador de ventosa

El segundo sistema de la lista para acabar con los atranques que a mí me ha funcionado es usar el clásico desatascador de ventosa (o chupacharcos), pero, eso sí, teniendo en cuenta que es fundamental sellar el rebosadero (el fontanero ya me avisó al respecto).
En este sentido, lo que debes hacer es tapar el rebosadero con un paño húmedo bien apretado, aunque personalmente lo que hago es bloquearlo poniendo dos capas de fixo y asegurándome de que no queda ni un hueco libre por el que pueda salir el aire.
Con el rebosadero tapado, me aseguro de colocar bien el tapón del fregadero y añadir agua caliente (de nuevo, hay que evitar el agua hirviendo). Cuando hay bastante agua, quito el tapón y coloco la ventosa centrada sobre el desagüe. Con movimientos suaves al principio y más enérgicos después, lo que hago es bombear arriba y abajo durante unos 15–20 segundos, manteniendo el sello y sin golpes excesivos.
Pasado este tiempo, quito la ventosa, pongo el tapón del fregadero o del lavabo y echo una pequeña cantidad de agua para ver si, al quitar el tapón, desagua correctamente. Si el resultado no es el óptimo, vuelvo a repetir el proceso.
Cable o muelle desatascador
Es la opción más radical cuando ninguna de las otras dos funciona. Ese alambre es un cable flexible de fontanería, también llamado serpiente o muelle desatascador.
Para usarlo, solo debes introducir el cable lentamente por el sumidero y avanzar girando la manivela según las instrucciones de la herramienta. Cuando encuentres resistencia, trabaja con pequeños movimientos y giros suaves. Puede ser el atasco o un codo: no lo fuerces. Luego, retira el cable despacio para sacar los residuos enganchados. Repite si hace falta y deja correr agua para comprobar el resultado.
Este es el sistema ideal cuando se trata de atascos más profundos, ya que llega más lejos y permite extraer pelos y residuos que la ventosa no consigue mover. Es reutilizable y actúa directamente sobre el atasco.
Foto de portada | Douglas Rafael Fonseca
En Xataka SmartHome | Me he cambiado de casa y el grifo de la ducha tiene poca presión: así lo he arreglado sin llamar al fontanero
–
La noticia
Los fontaneros están de acuerdo: para quitar atranques del desagüe estos son los trucos que de verdad funcionan
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
.


