
Es muy común que, de repente, nos quedemos pensando si ese zumbido o golpeteo que sale de la cocina es algo habitual o si el electrodoméstico está a punto de pasar a mejor vida. La realidad es que estas máquinas son auténticos complejos de ingeniería hidráulica y, por lo tanto, emiten una variedad de sonidos según la fase del programa en la que se encuentren.
Para que no te lleves un susto innecesario, es fundamental saber distinguir entre el ruido del funcionamiento corriente y aquel estrépito que avisa de una avería. En este artículo vamos a desgranar cada sonido para que sepas exactamente qué ocurre dentro de tu aparato y cómo evitar que la carga incorrecta provoque ruidos molestos.
Sonidos que son parte del funcionamiento normal

No todo lo que suena es un problema. Hay ruidos que indican que el aparato está haciendo su trabajo correctamente. Por ejemplo, al arrancar el programa es habitual escuchar un zumbido debido a la válvula de entrada que permite que el agua llene la cuba.
Asimismo, durante el proceso de lavado, es totalmente normal oír cómo el agua es pulverizada por los brazos aspersores. Dependiendo de cuántos platos hayas metido o del programa elegido, este sonido de salpicaduras puede variar en intensidad, pero no significa que haya un fallo.
Cuando el ciclo llega a su fin o cambia de fase, la bomba de desagüe se activa para expulsar el agua sucia, lo que genera otro zumbido característico. Incluso, si usas el modo Eco, notarás que el aparato suena diferente ya que las velocidades de la bomba y las temperaturas cambian para ahorrar energía.
Causas comunes de ruidos molestos y cómo solucionarlos

Muchas veces el ruido no viene de la máquina, sino de cómo hemos colocado los platos. Si escuchas traqueteos o golpes, es muy probable que la vajilla se esté moviendo. Para evitarlo, asegúrate de que los artículos estén bien encajados y estables, evitando que los objetos más ligeros bailen durante el ciclo.
Un problema muy frecuente es que los brazos aspersores choquen contra algo. Si oyes un chasquido repetitivo, comprueba que no haya bandejas de horno, platos muy grandes o utensilios largos que obstaculicen el giro de los aspersores. Un truco sencillo es girarlos con la mano antes de cerrar la puerta para confirmar que se mueven libremente.
Consejos para una carga inteligente y silenciosa
- Cesto superior: Reserva este espacio para vasos, tazas y boles pequeños. Deja siempre aire entre ellos para evitar que choquen y se rompan, además de asegurar que la grasa se elimine bien. Los plásticos aptos deben ir aquí para que no sufran el calor intenso.
- Cesto inferior: Aquí es donde van las piezas grandes como sartenes o ensaladeras. Recuerda colocar las tablas de cortar y bandejas en los laterales para que no bloqueen el flujo de agua. Aunque algunas tablas de madera se pueden lavar aquí, es mejor hacerlo a mano para que no se astillen.
- Cubiertos: Si no tienes bandeja superior, intercala los cubiertos en el cesto para que no se peguen entre sí. Es vital poner el filo de los cuchillos hacia abajo por seguridad y para evitar que bacterias toquen el filo.
- Accesorios: Utiliza soportes específicos para biberones o tapas de plástico, evitando que salgan volando durante el lavado.
Otro punto clave es la limpieza previa. No hace falta que aclares los platos bajo el grifo, ya que el programa lo hace solo, pero sí es obligatorio quitar los restos grandes de comida. Si estos pasan al filtro, pueden causar ruidos de chirrido o incluso bloquear la bomba.
Cuando el ruido indica una avería real

Hay señales que no podemos ignorar. Si el aparato empieza a emitir sonidos de metal raspando contra metal o vibraciones excesivas que antes no existían, podrías estar ante un problema mecánico. También es preocupante si el ruido viene acompañado de un rendimiento deficiente en el lavado o la aparición de códigos de error en la pantalla.
A veces, el culpable es un objeto intruso. Fragmentos de vidrio, huesos de fruta o trozos de plástico pueden quedar atrapados en el sumidero o el filtro, provocando traqueteos extraños. Si sospechas esto, limpia los filtros e inspecciona la zona con guantes de protección para evitar cortes.
Por último, no olvides revisar que el lavavajillas esté perfectamente nivelado. Si las patas no están bien ajustadas, la máquina puede vibrar contra el suelo o los muebles, creando un ruido molesto que se soluciona simplemente ajustando la base.
Si tras revisar la carga, limpiar el filtro y nivelar el aparato sigues escuchando ruidos fuertes, persistentes o chirridos mecánicos, es probable que haya un desgaste en los rodamientos del motor, el impulsor o la bomba de circulación, siendo indispensable que un técnico especializado realice una inspección para evitar que el daño sea mayor.
