Con las freidoras de aire parecía que ya estaba todo inventado. Las tenemos con una cesta, cesta con ventana, con dos cestas en horizontal, dos cestas en vertical, cestas que se dividen en dos, con una resistencia, con dos… Al final, ahora que prácticamente todos los que nos interesamos por ellas ya tenemos la nuestra, parece que todas las marcas están buscando un argumento par hacernos renovarla… Por el motivo que sea.
Y entonces llegaron las freidoras de aire de cristal. Que quizás sí que traigan argumentos suficientes como para pensarnos el cambio. Sobre todo si la nuestra ya tiene un tiempo.
Ventajas del cristal frente al metal

Lo primero que debemos tener claro es que las freidoras de aire de cristal funcionan exactamente igual que las convencionales en el sentido de que sus controles y el principio para cocinar es el mismo. Con ellas no vamos a tener que aprender a cocinar de una manera diferente ni vamos a necesitar nuevos accesorios. Y por supuesto, la comida nos va a salir exactamente igual.
La diferencia principal la encontramos en el material de su cubeta, que es el cristal y, evidentemente, sí que tiene varias ventajas frente a las cestas de metal que hemos tenido hasta ahora.
Por un lado, la evidente es la posibilidad de ver lo que estamos cocinando en ella, en todo momento. Sin necesidad de abrir la cesta. Esto pone fin a la necesidad de comprar freidoras de las que cuentan con ventana. Por otro lado, también termina con la necesidad de abrir el cesto periódicamente para ver cómo va nuestra comida. Ya sólo tendremos que abrirlo para sacudir cuando el plato que estemos preparando lo requiera.

El propio material de construcción es otra ventaja más: el cristal no necesita tratamientos antiadherentes. Podemos olvidarnos del teflón que solemos ver en las cestas convencionales, y claro, eso redunda en una mayor vida útil, porque ese teflón se suele deteriorar y termina despegándose, igual que ocurre con las sartenes.
Es cierto que una cesta de recambio no cuesta demasiado, pero con una de cristal, sólo la necesitaremos en caso de rotura, algo bastante improbable ya que éstas son muy resistentes.

Otra ventaja la tenemos en que una cesta de cristal se puede usar cómodamente a modo de tupper en la nevera. De hecho, muchos de nuestros recipientes para guardar comida son de este material, así que, ¿por qué no usarlas para este fin también? En caso de que nos sobre comida o preparemos con antelación y queramos mantener bien conservada, sólo necesitaremos un poco de film transparente, papel de aluminio o una tapa de plástico o cristal para cubrir la cesta.
De hecho, marcas como Ninja ofrecen sus freidoras con un accesorio que sirve tanto como salvamanteles y base para proteger las encimeras de materiales delicados y sensibles al calor, como para usar como tapa. No sólo eso: Ninja incluso vende recipientes con tapa extra, para usar como recipientes de almacenamiento al que sólo hay que colocarle encima la parte que fríe los alimentos, que se usan a modo de cestas intercambiables.
Por último, tenemos la limpieza. El cristal es un material más limpio y también más fácil de limpiar. Con un poco de jabón para platos y una leve pasada del estropajo, tendremos la cubeta lista para volver a usar, además de que también son aptas para el lavavajillas y éste las deja más limpias fácilmente. Además, las cestas de este material tienen menos rebordes y nervios, lo que hace más difícil que se quede incrustada la grasa en zonas difíciles, como ocurre con las de metal.
Desventajas, que también las hay

Eso sí, no todo son ventajas. Las freidoras de aire de cristal tienen precios relativamente asequibles, podemos encontrarlas a precios similares a las convencionales, con un pero: suelen ser de menor capacidad. A igualdad de precio, una freidora de cristal va a ofrecer menos volumen para cocinar casi seguro.
Ninja CRISPi, Freidora de Aire Portátil 3,8L
Es cierto que ya se pueden comprar con tamaños «XXL», como la Nija Crispi Pro XL, con 5,7 litros de capacidad, pero su precio es muy superior al de un modelo con una capacidad equivalente; prácticamente el doble.
Ninja CRISPi PRO XL
Sin salir de Ninja, la Crispi «estándar», nos ofrece sólo 3,8 litros a un precio similar al de cualquier freidora convencional de unos 5-6 litros de capacidad, en torno a los 130 euros.

Y si nos vamos a marcas más económicas, como Create, por ejemplo, una freidora de unos 100 euros como la Fryer Studio Crystal, nos da sólo 4,2 litros de capacidad.
CREATE/AIR FRYER STUDIO CRYSTAL
Para los que estamos acostumbrados a esos casi 6 litros de los modelos más habituales, capacidades cercanas a los 4 litros, sin duda, se quedan cortas.
De cualquier forma, es cuestión de tiempo que estos precios vayan bajando o que el tamaño mayor se vaya estandarizando, como ya vimos al principio del boom de las freidoras de aire convencionales.
Esta preocupación de las marcas por innovar en este tipo de pequeño electrodoméstico deja claro que han venido para quedarse y ya son una parte más de nuestras cocinas, igual que el horno, el microondas o el frigorífico.
Imágenes | Ninja, Create, FryFit
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La noticia
Las freidoras de aire de cristal han llegado para quedarse: hay motivos para ello
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Manu García (Visnuh)
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