Con los últimos coletazos del verano y la llegada progresiva del otoño, con días de lluvia y bajas temperaturas, en las casas podemos recibir la visita de un vecino inesperado: las chinches. Puede que te encuentres alguna junto a la ventana o cerca de la cama y, si es el caso, debes saber que pueden ser dos especies distintas.
Porque bajo la denominación de chinche se encuentran distintas familias de insectos con hábitos muy distintos. Por eso, si te encuentras con una en casa, lo primero que tienes que saber es diferenciarla para encontrar la respuesta más eficaz a la hora de combatirla.
Diferenciar qué chinche tenemos en casa
Encontrar una chinche junto a una ventana no significa tener una infestación en el colchón. La chinche jaspeada asiática (Halyomorpha halys) suele aparecer en otoño en busca de lugares protegidos donde pasar el invierno. Si lo que has visto son chinches de cama, debes saber que su presencia no depende del frío: proliferan en verano y se propagan, entre otras vías, al viajar ocultas en equipajes y pertenencias. Así lo explican la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA). Pero vayamos por partes. Si en tu caso te has encontrado con chinches en casa, lo primero es diferenciarlas.
La chinche jaspeada adulta tiene forma de escudo, presenta un moteado marrón y mide aproximadamente entre 14 y 17 milímetros. Puede reunirse en fachadas y acceder al interior por pequeñas aberturas. No pica a las personas ni a los animales y no se reproduce dentro de las viviendas, aunque puede desprender un olor desagradable al ser molestada o aplastada.
Por su parte, las chinches de cama son más pequeñas, de cuerpo ovalado y aplanado, y estas sí se alimentan de sangre. Pueden esconderse en costuras del colchón, somieres, cabeceros y otros lugares cercanos al descanso.
Bloquear la entrada
Cuando se trata de chinches jaspeadas, las medidas más útiles son físicas: revisar las juntas de puertas y ventanas, reparar mosquiteras y sellar los huecos alrededor de cables y tuberías.
Si ya hay ejemplares dentro, pueden retirarse manualmente o mediante aspiración. La Universidad de Minnesota revela como una buena alternativa recogerlos y depositarlos en un recipiente con agua jabonosa, a la vez que desaconseja aplicar pesticidas en interiores.
Pero ¿y con las chinches de cama? Ante una infestación de chinches de cama, limpiar o tratar únicamente el colchón puede dejar numerosos refugios sin revisar. Aquí, desde la EPA, aconsejan varios pasos: realizar una inspección, usar productos específicos y, sobre todo, realizar controles posteriores.
Así, recomiendan utilizar fundas especiales para colchones y somieres y colocar dispositivos de detección bajo las patas de la cama. También advierten que, para la ropa de cama, lo mejor es usar la secadora a temperatura alta durante 30 minutos (si la prenda lo admite), ya que el lavado por sí solo generalmente no basta. Además, la ropa y los objetos tratados deben guardarse en bolsas cerradas para evitar que vuelvan a contaminarse.
Puede que incluso hayas escuchado que el calor es un buen remedio. Pues la EPA desaconseja utilizarlo, lo mismo que el alcohol, en este último caso por su inflamabilidad. Según la ANECPLA, lo mejor es contactar con un experto que use tratamientos específicos y evitar la aplicación improvisada de insecticidas domésticos, que puede dispersar la plaga.
Foto de portada | Erik Karits
Vía | OK Diario
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La noticia
Con la bajada de temperaturas, hay más riesgo de chinches en nuestras casas. Así podemos evitarlas fácilmente
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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