Muchas veces me habían dicho que eso de meter comida caliente en el frigorífico era algo que no se podía hacer, que te podías desde cargar la nevera hasta estropear el resto de alimentos que había dentro. Suena lógico, y parte de razón tienen, pero solo en parte.
Y es que, cada vez más expertos en salud y conservación de alimentos coinciden en que, sí se hace con un cierto cuidado, puede ser una acción beneficiosa para mejorar la conservación a medio plazo de algunas comidas. ¿Cuáles son los motivos y cómo hay que hacerlo correctamente?
Meter comida caliente en el frigorífico
El frigorífico es el electrodoméstico de la casa que puede parar en seco la proliferación de microorganismos en la comida, algo que sucede cuando se sobrepasa la temperatura de 5 ºC y hasta unos 65 ºC, rango donde las bacterias tienden a crecer muy rápido.
Por eso expertos de Balay señalan que es un error esperar a que la comida se enfríe completamente antes de guardarla: «lo importante es que los alimentos no permanezcan demasiado tiempo a temperatura ambiente. En verano, si la temperatura supera los 30 °C, debes refrigerarlos antes de que transcurra una hora.»
La Agencia Española de Seguridad alimentaria y Nutrición (AESAN) publicaba en su web una serie de consejos generales para el tratamiento de los alimentos en casa, entre los que nos encontramos con la siguiente recomendación:
No deje los alimentos cocinados a temperatura ambiente. Almacene en refrigeración lo más pronto posible los alimentos cocinados y los perecederos, preferiblemente por debajo de 5° C
Y el Departamento de Agricultura Estadounidense (USDA) explica en su web que es importante enfriar los alimentos cocinados para que alcancen lo antes posible la temperatura segura que estiman es de unos 4ºC, para prevenir el crecimiento bacteriano.
Metiendo alimentos templados en la nevera cuanto antes también ayudamos a minimizar la contaminación ambiental, es decir, evitamos que le pueda entrar polvo, bacterias e incluso insectos que haya en el aire.
Y protegemos las propiedades organolépticas del plato, como el sabor, la textura o el color, ya que enfriando con mayor rapidez las mantenemos más intactas que si las dejamos horas a temperatura ambiente hasta que se enfríen por completo.
Cómo hay que hacerlo
En general las neveras actuales pueden resistir perfectamente que metamos comida templada en su interior sin sufrir ningún deterioro en los materiales internos. Pero esta es una de las claves: la temperatura debe ser templada, es decir, moderada.
Si cogemos una olla que acabamos de retirar del fuego y la metemos directamente dentro, podemos hacer que por el cambio de temperatura se rompan las baldas de cristal, o que si la pegamos a una de las paredes de plástico de la nevera este se deteriore.
Es decir, no hay que meter comida hirviendo directamente. Hay que dejarla templar hasta que baje de unos 50ºC antes de hacerlo, y sin usar directamente la sartén olla o cacerola donde se estaba cocinando.
En su lugar hay que emplear recipientes tipo táper que se puedan cerrar completamente para que no escape el vapor de agua que están emitiendo y que generará un exceso de humedad dentro del frigorífico. Además conviene repartir en porciones pequeñas para que se enfríe cuanto antes y de forma más uniforme.
Imagen portada | Kevin Malik
En Xataka Smart Home | Esta es la temperatura ideal del frigorífico y congelador para ahorrar en la factura de la luz y conservar bien los alimentos
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La noticia
Pensaba que meter comida caliente en la nevera estaba prohibidísimo, pero es lo que recomiendan los expertos, si lo hacemos bien
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Paco Rodríguez
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