Seis motivos frecuentes por los que tus platos, vasos y cubiertos salen con mal olor del lavavajillas

Seis motivos frecuentes por los que tus platos, vasos y cubiertos salen con mal olor del lavavajillas

Tener un lavavajillas en casa es una bendición, ya que te ahorra un montón de tiempo y esfuerzo al lavar los platos, vasos, sartenes y cacerolas. Pero su uso cotidiano puede hacer que en poco tiempo comience a emitir desagradables olores.

Al estar constantemente lavando restos de comida, tarde o temprano se acumulan partículas que irán descomponiéndose y produciendo mal olor cada vez que abrimos la puerta de la máquina. O lo que es peor, un aroma desagradable que se impregna en los platos y vasos. ¿Cuáles son los motivos más frecuentes de estos olores y cómo evitarlos?

Por qué mi lavavajillas huele mal

Aunque pueda parecer que el estar todo el día lavando cosas con agua y detergente debiera ser motivo suficiente para que la máquina esté impecable y con buen olor, en realidad esto no es así, y hay varias causas habituales que se encargan de ello.

Filtro sucio u obstruido: los restos de comida y grasa se quedan atrapados en el filtro del fondo tras cada lavado, descomponiéndose y generando olores desagradables. Por ello realizar una limpieza profunda de este elemento cada cierto periodo de tiempo es fundamental para evitarlo. 

¿Cómo lo hago? Normalmente se accede desenroscando un tapón (no confundir con el contenedor de la sal) y el filtro se puede girar y extraer para que sea más sencillo limpiar el cilindro metálico en el fregadero con un cepillo y así eliminar la suciedad y restos de comida acumulados.

lavavajillas

Acumulación de suciedad en la junta de goma: por muy limpio que tengamos el filtro, puede que el problema esté en el sello o goma de la puerta, lugar donde también tiende a acumularse suciedad y grasa que provoca mal olor. Revisarlo de vez en cuando y limpiarlo si está sucio puede ayudar a evitarlo.  

El desagüe o la tubería están atascados: es la forma que tiene el lavavajillas para expulsar el agua sucia del lavado, pero si no puede salir correctamente se acumulará en la zona inferior de la máquina causando mal olor. 

Los orificios de los brazos aspersores están bloqueados: estos elementos son los encargados de expulsar el agua limpia hacia la vajilla, pero si están taponados con restos de cal, grasa o trocitos de alimentos no harán bien su misión y las cosas no se lavarán correctamente. Para evitarlo podemos revisarlos de vez en cuando y sacarlos, si es posible, para darles un repaso manual en el fregadero. 

Exceso de humedad por dejar la puerta cerrada: si ponemos habitualmente programas de lavado a baja temperatura como el ECO y cada vez que usamos el lavavajillas dejamos la puerta cerrada, a la larga se creará un ambiente ideal para la proliferación de bacterias y hongos en el interior de la máquina que causará mal olor. Convendrá abrir cuanto antes la puerta para que salga el vapor, y de vez en cuando desinfectar el interior poniendo un programa de alta temperatura, como el de ollas y sartenes sucias a más de 60 ºC.

Echar más detergente del necesario: hay quien pone más detergente del recomendado para tratar de que su lavavajillas limpie mejor los restos de grasa. Pero puede ser contraproducente, ya que la máquina está diseñada para trabajar con una carga específica de detergente, y si le ponemos más puede que no todo se disuelva bien, quedando restos que a la larga generen mal olor y sabor en platos y vasos.

Imagen portada | cottonbro studio

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Seis motivos frecuentes por los que tus platos, vasos y cubiertos salen con mal olor del lavavajillas

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por

Paco Rodríguez

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