Adiós a las cocinas blancas y a los electrodomésticos a la vista: esta será la tendencia en 2027

Adiós a las cocinas blancas y a los electrodomésticos a la vista: esta será la tendencia en 2027

Estamos acostumbrados a pensar en la cocina como un espacio aparte dentro de la casa. Una estancia con características diferenciales que marcan una frontera con el resto de las habitaciones. Sin embargo, de cara a 2027, los diseñadores tienen claro que llega una nueva tendencia.

Porque se acaba esa imagen clásica que muchos tenemos de nuestras cocinas: muebles blancos y electrodomésticos a la vista. Los diseñadores y expertos en decoración ya están trabajando en cocinas que se integran con el resto de la vivienda y cuyo aspecto no se diferencia tanto del que puede tener un salón.

Las cocinas quieren dejar de parecer cocinas

Salon Y Cocina Bañados Por El Sol

Durante años, las cocinas han sido espacios diseñados pensando, sobre todo, en la funcionalidad. Electrodomésticos a la vista, muebles de líneas rectas, superficies brillantes y una distribución pensada para aprovechar hasta el último centímetro. Pero las tendencias están cambiando y los expertos en decoración tienen claro que las cocinas de 2027 serán muy diferentes a las que conocemos.

Y no se trata simplemente de cambiar los muebles, los colores o los materiales. La transformación va mucho más allá: las cocinas quieren dejar de parecer cocinas para convertirse en una prolongación del salón. Los electrodomésticos se esconden, las superficies se vuelven más cálidas y los muebles tradicionales dejan paso a diseños que podrían encajar perfectamente en cualquier otra habitación de la casa.

Hasta hace relativamente poco, uno de los grandes objetivos a la hora de reformar una vivienda era conseguir una cocina abierta al salón. Tirar un tabique, instalar una isla y crear un espacio diáfano se convirtió en una de las soluciones más populares. Sin embargo, ahora los profesionales quieren ir un paso más allá.

Ya no basta con conectar físicamente la cocina con el resto de la vivienda. La nueva tendencia busca que ambas estancias compartan materiales, colores, iluminación e incluso el mismo tipo de mobiliario, de manera que resulte difícil distinguir dónde termina una y comienza la otra.

Es una idea que defiende Jason Hoffman, de J.P. Hoffman Design Build. En declaraciones a Veranda, el experto explica que los propietarios están buscando cocinas que se parezcan cada vez más a habitaciones, en lugar de espacios destinados exclusivamente cocinar nuestros platos.

Una fórmula para lograrlo pasa por el uso de muebles personalizados, carpintería a medida y materiales naturales. Incluso los armarios de almacenamiento se parecen más al mobiliario de un salón que de los tradicionales módulos de cocina.

La diseñadora Tanya Smith-Shiflett coincide con esta visión: los propietarios ya no quieren disfrutar de un salón que han decorado con mimo mientras tienen delante una zona que recuerda constantemente a un espacio de trabajo. El objetivo es conseguir que la cocina forme parte de la decoración general de la casa y no parezca una estancia independiente.

Eectrodomésticos escondidos

Esta transformación tiene una consecuencia directa: los electrodomésticos dejan de ser protagonistas en la cocina. Y no porque vayamos a utilizarlos menos, sino porque ahora se busca que pasen lo más inadvertidos posible.

Los frigoríficos panelados, los lavavajillas integrados y los muebles que permiten esconder pequeños electrodomésticos están ganando importancia. Incluso los hornos pueden quedar ocultos detrás de puertas escamoteables, siempre que el diseño respete los requisitos de ventilación y seguridad del fabricante.

Pequeños electrodomésticos, como cafeteras, tostadoras o robots de cocina, pueden guardarse en compartimentos

Izabella Marino, directora de diseño de interiores y asociada principal de GKV Architects, señala en Veranda que esta tendencia irá todavía más lejos en los próximos años: la tecnología seguirá ahí, pero dejará de condicionar la estética de la habitación. Es la misma línea en la que apunta la interiorista Katie Wood. Según explica en House Beautiful, algunos de sus clientes incluso quieren eliminar de la vista los enchufes y cualquier otro elemento que pueda romper la continuidad visual de las superficies.

Adiós a las cocinas frías: vuelven la madera y los colores cálidos. Después de años en los que las cocinas blancas, minimalistas y con acabados brillantes han tenido un gran protagonismo, los interioristas están apostando por propuestas más cálidas y naturales.

Shea McGee, explica que materiales como el nogal y el roble están recuperando protagonismo, especialmente cuando muestran sus vetas naturales y defiende que la madera debe formar parte del diseño arquitectónico de la cocina y no utilizarse únicamente como un elemento decorativo.

En la misma línea se pronuncia Rubén Rodríguez, diseñador de cocinas y director de Cocinas Suarco. En declaraciones a Arquitectura y Diseño, señala que los clientes buscan materiales con personalidad, como el granito, los porcelánicos con veteados marcados y las maderas que permiten apreciar su textura.

También cambia la paleta de colores. Los blancos puros dejan de ser la única opción y ganan terreno los tonos tierra, los verdes apagados, los colores arena y los rosas suaves, que permiten integrar la cocina en ambientes más acogedores.

Incluso los tiradores, que durante años desaparecieron de muchos diseños en favor de sistemas de apertura ocultos, están recuperando protagonismo como elementos decorativos capaces de aportar personalidad.

La iluminación también cambia. Tradicionalmente, las luces en la cocina se han instalado pensando en las tareas que se realizan en ella. Luces potentes sobre la encimera, focos empotrados en el techo y tiras LED bajo los armarios para iluminar las zonas de trabajo. Estas soluciones seguirán, pero ahora se complementan con otros elementos que buscan crear una atmósfera más agradable.

Michaela Sedlak, explica que sus clientes están apostando por una iluminación más suave y decorativa, con apliques de pared y otros puntos de luz que normalmente asociamos al salón.

La idea es combinar diferentes fuentes de iluminación para que la cocina pueda adaptarse a cada momento del día. No necesitamos la misma intensidad de luz cuando estamos preparando la cena que cuando estamos sentados tomando algo o conversando con la familia.

Aquí también juega un papel importante la domótica. Las bombillas inteligentes, las tiras LED regulables y los sensores permiten crear diferentes escenas de iluminación sin necesidad de modificar toda la instalación eléctrica. Así, podemos disponer de una iluminación potente para cocinar y cambiar a una luz más cálida y tenue cuando terminamos, consiguiendo que la estancia adquiera un aspecto completamente diferente.

Eso sí, hay algo que no cambia: la cocina sigue siendo una de las estancias más exigentes de la vivienda. Por mucho que la estética gane importancia, los materiales tendrán que soportar humedad, cambios de temperatura, manchas y un uso intensivo. Y ocultar los electrodomésticos no puede hacerse a costa de dificultar su ventilación, mantenimiento o funcionamiento.

Vía | Arquitectura y diseño

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Adiós a las cocinas blancas y a los electrodomésticos a la vista: esta será la tendencia en 2027

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Xataka Smart Home

por

Jose Antonio Carmona

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