Si en alguna ocasión has buscado un piso para comprar o alquilar, seguramente te habrás fijado en un dato que aparece en los anuncios: la calificación energética o el certificado energético. Incluso puede que hayas leído el texto en trámite.
En ambos se hace referencia al certificado energético, un documento que viene a ser algo así como el DNI de una vivienda en materia de eficiencia y consumo de energía. Y, aunque es obligatorio para vender o alquilar en los casos previstos por la normativa, todavía genera muchas dudas entre los propietarios.
Qué es y qué mide

Además de ser un documento necesario para estas operaciones, en Endesa aclaran que permite hacerte una idea de las necesidades energéticas de tu casa para mantener una temperatura agradable en invierno y en verano. Eso sí, no predice exactamente cuánto pagarás en la factura, ya que también influyen tus hábitos de consumo y las tarifas contratadas. Si vas a solicitarlo o ya tienes uno, estos son los aspectos que conviene conocer.
Para entender qué mide, piensa en la etiqueta energética de una lavadora. El certificado evalúa la eficiencia de la vivienda y calcula su consumo de energía en unas condiciones de uso determinadas. Para elaborarlo, un técnico competente visita la casa y analiza aspectos como el aislamiento de los muros, las cubiertas y las ventanas, además de los sistemas de calefacción, aire acondicionado y agua caliente sanitaria. También tiene en cuenta factores como la orientación y la ventilación.
Con toda esa información, el técnico elabora un documento que asigna a la vivienda una calificación que va de la A, la más eficiente, a la G, la menos eficiente. Cuanto mejores sean el aislamiento y el rendimiento de las instalaciones, más favorable podrá ser esa calificación.
Pero ¿por qué te interesa tenerlo? No se trata solo de evitar una posible sanción. Desde 2013, el certificado energético es obligatorio, con determinadas excepciones, para vender o alquilar una vivienda, y su calificación debe figurar en los anuncios. Además, forma parte de la documentación que debe facilitarse al comprador o al inquilino.
Otra de las dudas habituales es cuánto dura. Por lo general, tiene una validez máxima de diez años, aunque en los certificados con calificación G ese plazo puede cambiar: algunos con esta etiqueta tienen una vigencia de cinco años, pero otros, los registrados antes del 3 de junio de 2021 conservan su vigencia de diez años. Para los registrados desde esa fecha, la validez máxima es de diez años si tienen una calificación de la A a la F y de cinco años si es G. Por eso, si ya tienes uno, conviene revisar su fecha de caducidad antes de poner la vivienda en el mercado.
Su utilidad tampoco termina ahí. El certificado energético puede ser necesario para acceder a determinadas subvenciones y deducciones fiscales por obras de mejora de la eficiencia energética. Si estás pensando en cambiar las ventanas o renovar la climatización, por ejemplo, puede servir para acreditar la mejora conseguida. Los requisitos dependen de cada ayuda y, en algunos casos, necesitarás un certificado anterior a las obras y otro posterior.
Quién está obligado
No todas las construcciones tienen que contar con un certificado energético. Hay excepciones y algunas afectan a cuestiones tan cotidianas como el tamaño de la vivienda o el tiempo que se utiliza a lo largo del año.
Entre los casos que pueden quedar exentos están determinados inmuebles de menos de 50 metros cuadrados y las casas que se usan menos de cuatro meses al año, siempre que cumplan las condiciones exigidas. También se contempla un uso limitado con un consumo reducido que el propietario debe justificar.
Las excepciones también pueden alcanzar a edificios protegidos, lugares de culto y construcciones provisionales cuyo uso previsto no supere los dos años. Lo mismo ocurre con determinados edificios agrícolas, almacenes y talleres. Eso sí, conviene comprobar que el inmueble cumple los requisitos de la exención: no basta con llamarlo almacén o utilizarlo como segunda residencia.
Cómo solicitarlo

Si te toca conseguir el certificado, el primer paso es contactar con un técnico competente, como un arquitecto o un ingeniero habilitado para realizar este trabajo. Será quien revise la vivienda y recopile los datos necesarios para calcular su eficiencia energética.
Y aquí hay un detalle que no conviene pasar por alto: el técnico tiene que visitar la vivienda. Necesita tomar medidas y comprobar las instalaciones, así que desconfía de las ofertas que prometen resolverlo todo por internet sin que nadie pise tu casa. Una vez realizada la evaluación, se prepara el certificado, se tramita su registro ante el organismo correspondiente de la comunidad autónoma y se obtiene la etiqueta energética.
En cuanto al precio, no existe una tarifa oficial. Como orientación, en un piso de menos de 80 metros cuadrados puede moverse entre los 50 y los 250 euros, mientras que para una vivienda de entre 80 y 150 metros cuadrados la horquilla puede situarse entre los 100 y los 300 euros. En casas más grandes, el importe aumenta en función de la superficie y de la complejidad del trabajo. La ubicación también influye en el presupuesto.
Antes de contratar, merece la pena comprobar qué incluye el precio. Algunos profesionales se encargan también de presentar el certificado en el registro autonómico. Pregunta si el presupuesto incluye esa gestión y las posibles tasas, porque así podrás comparar ofertas y saber cuánto vas a pagar en total.
Cómo saber si el mío es válido aún
La forma más sencilla es mirar la etiqueta energética de tu vivienda, la que muestra las barras de colores de la A a la G. En la parte inferior aparece el apartado «Válido hasta»: si esa fecha ya ha pasado, el certificado está caducado. Puedes comprobarlo en el modelo oficial de documento del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.
Si no encuentras la etiqueta, puedes pedir una copia al técnico que lo tramitó o consultar el registro de certificados energéticos de tu comunidad autónoma.
En Xataka SmartHome | Rebajar demasiado el precio de tu vivienda antes de venderla puede costarte una multa (o algo mucho peor)
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La noticia
Tu certificado energético también caduca: dónde mirar antes de pagar por uno nuevo
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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