Es uno de los elementos que más sufren con el calor: el mobiliario que tenemos en la terraza y el jardín. Lo ideal es mantenerlo a resguardo durante el invierno, pero, si no puedes hacerlo, hay una serie de trucos y pasos que puedes poner en práctica para que cada año parezca como nuevo.
Y es que no solo el sol intenso del verano puede decolorar y dañar los materiales de los muebles. La lluvia, el frío y la humedad también pueden provocar moho o corrosión. Por eso, vamos a ver qué cuidados conviene poner en práctica. Pero ojo: no en todos los casos es lo mismo, así que nos fijaremos en lo que necesita cada mueble según el material con el que está fabricado.
Porque no es lo mismo que sean de madera, de ratán, de plástico o de hierro. Cada tipo de mobiliario requiere unos cuidados concretos, más allá de intentar colocarlo bajo una zona de sombra o a cubierto cuando no se use.
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Muebles de madera

Imagen | Leroy Merlin
La madera es el material clásico por excelencia en terrazas y jardines y es quizás el material más agradable pero también el que más cuidados requiere. Lo ideal para alargar la vida útil de estos muebles es guardarlos en un sitio seco y cerrado cuando no se usen pero como sabemos que esto no siempre es posible también sirve cubrirlos con una lona o una funda protectora pero eso sí, conviene asegurarse de que el material permita que la madera respire.
Pero más allá y como recomiendan en Leroy Merlin, es fundamental aplicarles tratamientos de prevención de vez en cuando para evitar que se resequen, se agrieten o sufran el ataque de insectos y hongos. Para hacerlo se utilizan dos tipos: protectores y aceites, por un lado, y barnices, por otro.
Los protectores y aceites ayudan a cuidar la madera desde dentro, ya que penetran en ella, la nutren y la protegen del sol sin impedir que respire. Además, repelen el agua, algo que se puede comprobar fácilmente rociando la superficie: si el agua resbala, la protección sigue activa.
Para aplicarlos, conviene limpiar bien el mueble, lijarlo suavemente si hace falta y asegurarse de que esté seco y sin polvo. Después se aplican una o dos manos siguiendo la veta y respetando los tiempos de secado. Si hay grietas, es mejor rellenarlas antes con masilla.
El aceite de teca es uno de los tratamientos más habituales, porque nutre la madera, evita que se vuelva gris y la protege frente al sol, los cambios de temperatura y el cloro. En maderas duras suele bastar con una aplicación al año; en maderas más blandas, puede ser necesario hacerlo dos veces.
Los barnices, en cambio, sellan la superficie y crean una capa impermeable que protege frente a la humedad, el sol y el desgaste. También tienen un efecto decorativo, ya que realzan la madera y permiten elegir entre acabados mate, satinados o brillantes. El principio del verano es un momento excelente para realizar esta tarea.
Muebles de plástico
El plástico o las resinas, es un material que no se oxida, cómo sí que pasa con el metal y por lo tanto, no es necesario aplicar un producto anticorrosión para protegerlo, ni tampoco un aceite específico para nutrirlas, como en el caso de la madera. Pero esto no quiere decir que no necesiten cuidados.
Para mantener como nuevos los muebles de jardín de plástico desde IDMarket recomiendan limpiarlos con agua jabonosa, preferiblemente con jabón neutro. Si lo prefieres también se puede usar una mezcla de vinagre blanco, agua caliente y bicarbonato para reforzar la limpieza.
Si los muebles están muy sucios, envejecidos o sin brillo, los cristales de sosa pueden ser una buena opción. Para manchas resistentes, puede usarse limpiador de hornos, aplicándolo solo sobre la mancha y dejándolo actuar unos minutos antes de retirar.
Para recuperar el brillo de los muebles de plástico, se puede aplicar una cera de coche una vez al año. En el caso de muebles blancos amarilleados o grisáceos por el sol, el agua oxigenada puede ayudar a devolverles parte de su blancura, siempre aclarando y secando bien después.
En cualquier caso, conviene limpiar siempre con una esponja o un paño suave, nunca con cepillos abrasivos, para no dañar la superficie. Después hay que aclarar bien con agua y secar con un paño o una toalla, evitando que se sequen al aire para que no queden marcas.
En los muebles de resina tejida también pueden usarse remedios caseros suaves, pero hay que evitar la lejía, los disolventes y los productos desincrustantes, ya que pueden dañar el material.
Muebles de ratán
El ratán es una fibra vegetal natural, extremadamente resistente y flexible. Además del ratán natural (también el mimbre), existe una versión de imitación que también resiste bien las roturas, los roces, el sol y la humedad.
Mantenerlo en buen estado es muy fácil y basta con una limpieza muy sencilla: solo hay que cepillarlo suavemente, lavarlo con agua y jabón neutro, y aclararlo con la manguera.
Para sacar el polvo más escondido, puedes pasar la aspiradora o un cepillo suave de vez en cuando. Después, límpialo con un paño enjabonado y déjalo secar al aire libre. Evita siempre los productos químicos fuertes y, si es posible, cúbrelo con una funda durante el invierno.
Pero, si son de mimbre o ratán natural, hay que aumentar los cuidados, porque son materiales más delicados. Por eso, es mejor colocarlos en zonas cubiertas o techadas, donde no estén expuestos directamente al agua ni al sol.
Para limpiarlos y, por ejemplo, quitarles el polvo, puedes usar un cepillo de cerdas largas o la aspiradora. Si necesitas lavarlos a fondo, utiliza agua con jabón neutro y unas gotitas de amoníaco. Si ves que la fibra empieza a resecarse o a abrirse, puedes aplicar una capa de barniz para madera.
Muebles de metal
Los muebles de metal juegan en una liga distinta, ya que dentro de esta categoría encontramos piezas de hierro, aluminio o acero inoxidable, y cada material requiere unos cuidados diferentes.
Si son de hierro, por ejemplo, debemos vigilar la aparición de manchas de óxido. En ese caso, hay que tratarlas frotándolas con un cepillo de púas metálicas. Si la pintura antigua está saltada, conviene lijarla bien. Antes de pintar de nuevo, limpia y desengrasa el mueble a fondo. Ojo con los muebles recién comprados, porque a veces traen una capa de grasa de fábrica. Después, aplica primero una capa de imprimación antioxidante para asegurar el agarre y, a continuación, un par de manos de esmalte para exteriores.
El aluminio tiene grandes ventajas: es ligero, muy práctico y, sobre todo, no se oxida, lo que hace que apenas necesite mantenimiento. Para cuidar estos muebles basta con lavarlos con agua y jabón neutro. Solo hay que tener cuidado de no rayarlos.
El acero inoxidable es otra de las opciones habituales. Aunque resiste mejor que el hierro frente a los elementos, en zonas de costa o con mucha contaminación puede llegar a mostrar pequeñas manchas. Además, es sensible a químicos como el cloro. Para mantenerlo en buen estado, lávalo de vez en cuando, usa un limpiador específico y sácale brillo con un producto pulidor que, además, repela el agua.
Foto de portada | Douglas Rafael Fonseca
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La noticia
No todos los muebles de terraza se cuidan igual: la guía básica para prepararlos antes del verano
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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