Cuando murió su padre, Shalini Karnani Bonjour llevaba más de dos décadas viviendo con su madre. De repente, la pregunta era inevitable: ¿y ahora qué? Buscó residencias. Buscó servicios de asistencia. Nada encajaba. Y en algún momento del proceso tomó una decisión que, dicha así, suena a locura: comprar una casa más grande, reformarla y levantar en el jardín una segunda vivienda solo para su madre.
Qué es exactamente lo que construyeron en el jardín
Lo que construyeron en el jardín tiene nombre técnico: ADU, o unidad de vivienda accesoria. Es una figura legal en California que permite levantar una vivienda independiente dentro del mismo terreno que la casa principal.
La de la madre de Shalini tiene 110 metros cuadrados, una sola planta, dos dormitorios y dos baños. Diseñada para que funcione de manera completamente autónoma, con su propia entrada y sin necesidad de pasar por la vivienda principal para nada.
La idea central no es nueva, aunque en España todavía no tiene el mismo recorrido que en Estados Unidos. Las casas prefabricadas modulares han abierto una puerta parecida aquí para quien dispone de terreno, pero el concepto de ADU como solución para padres mayores sigue siendo algo que la mayoría asocia con el modelo norteamericano.

Antes de poner el primer ladrillo, la familia entrevistó a más de diez constructoras
Antes de que empezara la obra, la familia tuvo que reformar la vivienda principal para hacerla funcional.
Solo después llegó la búsqueda de quién construiría la ADU, y ahí vino uno de los tramos más agotadores del proyecto: entrevistaron a más de diez empresas y arquitectos antes de dar con alguien de confianza.
Los retrasos se acumularon durante la construcción y el proyecto se estiró bastante más de lo que habían calculado. Dos años desde la primera mudanza hasta tener a su madre instalada en su propia casa, a veinte metros de la suya.
Por qué esta tendencia va en aumento
El caso de esta familia no es aislado. En Estados Unidos, las ADU han pasado de ser una solución de nicho a convertirse en una de las fórmulas más utilizadas para la convivencia multigeneracional, especialmente en estados como California, donde la normativa las facilita.
El envejecimiento de la población, la dificultad para acceder a plazas de residencia adecuadas y el coste de los cuidados domiciliarios externos han empujado a muchas familias a buscar alternativas que combinen proximidad e independencia.
El razonamiento económico también aparece con frecuencia: en muchos casos, entre la hipoteca de la nueva propiedad, la construcción de la unidad adicional y el mantenimiento, el coste total resulta comparable o incluso inferior al de una plaza en una residencia privada a largo plazo. No siempre, y depende mucho de cada situación, pero el cálculo ya no es tan desfavorable como podría parecer a primera vista.
En España la figura legal equivalente no existe como tal, pero la necesidad que resuelve sí. Y la solución de Shalini tiene algo que las residencias no pueden ofrecer: su madre puede salir a tomar el sol al jardín que comparten, llamar a la puerta si necesita algo y volver a su casa cuando quiera. Sin horarios. Sin trámites. Sin ceder la autonomía a cambio de los cuidados.
Imágenes | Shalini Karnani Bonjour
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La noticia
Tras no encontrar residencias, se construyen una casa de 100 metros cuadrados en el jardín para su madre
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Xataka Smart Home
por
Manuel Naranjo
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