Estamos viviendo una primavera especialmente atípica en lo que a temperaturas se refiere. Con valores más propios de los meses de julio, e incluso casi de agosto, que del final de la primavera, el aire acondicionado ha pasado a funcionar ya en muchas casas. Y en un momento en el que la luz vuelve a tener un IVA del 21%, hay que acabar con un mito demasiado extendido: por bajar la temperatura, el aire acondicionado no enfría antes.
Entre todos los mitos que rodean al uso del aire acondicionado, este en el que ahora nos vamos a centrar es especialmente importante, ya que afecta directamente a nuestro bolsillo. Jorge Fernández de Labra se encarga de explicar en su cuenta de X cuál es la mejor forma de usar el aire acondicionado sin gastar un dineral en la factura de la luz.
Es lo peor que podemos hacer

Desde hace unas horas, en concreto desde ayer, 1 de junio, el IVA en el precio de la luz ha dejado atrás la reducción temporal: ha vuelto al 21% y, al mismo tiempo, la factura de la luz vuelve a aumentar. Por eso, cualquier gesto que podamos poner en práctica para ahorrar en la factura energética es bienvenido.
Con unas temperaturas disparadas en el exterior, que en muchos puntos de España se acercan a los 40 grados, el aire acondicionado —pero también otros sistemas de climatización— empieza a funcionar en muchas casas. El problema es que, respecto al funcionamiento del aire acondicionado, hay demasiados mitos, y uno de ellos está relacionado con la temperatura: mucha gente piensa que, si lo pone a una temperatura más baja, enfriará antes, y eso es un grave error.
Un mito en el que pone el foco el ingeniero y experto en energía Jorge Morales de Labra. Mucha gente piensa que, bajando la temperatura del aire acondicionado y poniéndolo, por ejemplo, a 18 grados, todo se enfriará y refrescará más rápido… y es un error.
Como sostiene este experto: “Cada grado que bajemos de más en el aire acondicionado supone aproximadamente un 7% más de consumo eléctrico”. Al bajar tanto la temperatura del aire acondicionado, lo que en realidad estamos haciendo es que el compresor trabaje al límite durante mucho tiempo, haremos que la máquina exterior se sobrecaliente y, aun así, no lograremos alcanzar la temperatura que hemos marcado. Es algo de lo que ya advierte Endesa:
No conviene poner el aire acondicionado por debajo de 25º C. Tu confort no va a aumentar, pero se disparará tanto el consumo de energía (aumentando el gasto tanto energético como económico) como las consecuencias para tu salud.
Da igual que nuestro aire sea moderno. Si el aire acondicionado es inverter, ponerlo a una temperatura demasiado baja impide que funcione de forma eficiente. Al no alcanzar fácilmente esos 17 ºC, no puede reducir la potencia y acaba trabajando siempre al máximo, consumiendo más energía.

Para Morales de Labra, lo mejor que se puede hacer es mantener la temperatura del aire acondicionado en unos confortables 23 grados y, muy importante, remarcar algo que ya contamos cuando hablábamos de la calefacción: es conveniente apagarlo si salimos de la estancia. Mantenerlo encendido con la idea de enfriar los muebles es un derroche innecesario de energía que carece de sentido práctico.
De hecho, esos 23 ºC están dentro de lo que recomienda el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), atendiendo a criterios normalizados de ergonomía del ambiente térmico. En un ambiente cerrado, como una vivienda, y cuando no estamos realizando ninguna actividad física, la temperatura idónea en verano se sitúa entre los 23 ºC y los 25 ºC.
Una diferencia de temperatura de 10 ºC. Los fabricantes (un buen ejemplo es Mitsubishi) recomiendan que la diferencia entre la temperatura a la que tenemos funcionando el aire acondicionado y la temperatura exterior esté en torno a los 10 ºC para que el rendimiento de la máquina sea óptimo. Esto quiere decir que, si lo tenemos dentro a 17 ºC, en el exterior no debería haber más de 27 ºC.
Y afecta a la salud

El famoso choque térmico. De hecho, marcas como Mitsubishi o Daikin advierten de que una diferencia de temperatura tan grande entre el interior de la vivienda y el exterior puede afectar a nuestra salud.
Explican que, por ejemplo, si en la calle hace 35 ºC, no se debería bajar de 23 ºC en el interior. Controlar esta barrera térmica protege el sistema respiratorio y evita el choque térmico al entrar o salir de casa.
Los expertos coinciden en que la temperatura idea debe situarse en verano entre los 23 ºC y los 25 ºC. De hecho, la OMS establece en esta página web que, para países con climas templados o de frío moderado, la temperatura mínima recomendada se sitúa en los 18 ºC para mantener un ambiente seguro y equilibrado.
Imagen portada | Daikin
En Xataka SmartHome | Que el aire acondicionado aguante el invierno tiene un truco: los técnicos recomiendan fijarse en un pequeño detalle
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La noticia
Poner el aire acondicionado a 18 grados no enfría antes (y sí dispara el consumo): esta es la mejor manera de usarlo
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Jose Antonio Carmona
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