Estás pensando en comprar un nuevo televisor o una barra de sonido a la última para montar un pequeño cine en casa y comienzas a visitar páginas especializadas, a ver publicidad sobre distintas marcas y modelos de equipos, con casi un infinito mundo de posibilidades.
Cada fabricante trata de promocionar las bondades de sus dispositivos, resaltando funciones y características que muchas veces no sabemos muy bien para qué sirven pero que quedan de lo más vistoso con sus bonitos logotipos. Y una de las que está más de moda en los últimos años es el sonido Dolby Atmos, fundamental ya en todo sistema de cine en casa que se precie.
Sin embargo, puede que dejándonos llevar por la publicidad apostemos por que nuestro próximo televisor o barra de sonido cuenten con este sistema en detrimento de otros que no son compatibles y que paradójicamente tengamos una calidad de sonido inferior.
¿Qué está pasando?, ¿no me garantiza un equipo con Dolby Atmos una mejor calidad de sonido que otro que no lo sea? Pues en general no tiene por qué ser así y estos son los motivos.
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Qué es realmente Dolby Atmos

Imagen: Dolby
Dolby Atmos es un formato de sonido envolvente surgido inicialmente en las salas de cine comerciales para dotar de mayor espectacularidad a las películas con un sonido surround más realista e impactante gracias a la utilización de un por entonces innovador concepto no usado en sistemas similares: los objetos de audio.
A partir de 2014 comenzó a trasladarse dicho formato a los equipos de sonido domésticos tales como televisores, barras de sonido, altavoces, sistemas de cine en casa, receptores, etc., manteniendo el mismo espíritu de estos objetos sonoros pero con diferentes implementaciones.
Los objetos de audio que hacen tan peculiar a Dolby Atmos son básicamente los diferentes sonidos y efectos que se oyen en una escena de una película, que gracias a Atmos se pueden manejar por separado. Es posible utilizar hasta 128 pistas y 118 objetos sonoros de forma simultánea en una pista Dolby Atmos y durante el proceso de edición se decide qué objetos de audio habrá en la banda sonora.
Son efectos como explosiones, gritos, disparos, vehículos que se mueven de un lugar a otro, diálogos, etc. y el sistema de procesamiento digital del equipo decide por dónde se moverán en la escena.

Es decir, el procesador digital de sonido (DSP) elige, en tiempo real, por donde se tendrán que reproducir estos objetos de audio, por qué altavoz y con qué volumen, independientemente de cuál sea nuestra configuración.
Sin embargo, para poder extraer todo el potencial del formato es necesario un aspecto clave: se requieren de altavoces extra preferiblemente en el techo o como mínimo de emisión frontal inclinados hacia arriba que utilizarán los rebotes en los techos para recrear los efectos envolventes, algo cada vez más común en conjuntos de home cinema y en barras de sonido pero que todavía cuesta ver en Smart TV (por ejemplo hay modelos como el Panasonic LZ2000, la Z95A y Z95B o el TCL C935 que sí llevan dichos altavoces adicionales).

Altavoces Dolby Atmos en el televisor TCL C935
Además, a ser posible es recomendable complementar estos altavoces extra para Atmos con a un conjunto surround tradicional básico de por lo menos dos altavoces traseros, o de lo contrario nos parecerá que falta presencia en la zona trasera de la escena.
Ser compatible con Dolby Atmos no implica directamente tener un mejor sonido
De hecho, este último es el punto fundamental por el que muchos equipos compatibles con Dolby Atmos no son capaces de ofrecer una mejor calidad sonora, ya que carecen de altavoces extra para manejar de forma solvente los efectos envolventes.
Incluso se ha tratado de llevar Dolby Atmos a equipos como auriculares o teléfonos móviles, con un resultado que no es ni de lejos tan espectacular como el basado en altavoces, algo que podéis comprobar accediendo a esta demostración en la web de Dolby.

Imagen: Onkyo
Suena bien, sí, pero escuchar el sonido envolvente simulado en unos auriculares, en una barra de sonido o televisor con solo dos altavoces no hace justicia a lo que puede ofrecer Dolby Atmos, algo para lo que como ya vimos en su día en este artículo, necesitamos cumplir una serie de requisitos en cuanto a equipos y también en lo que respecta a la sala de audición.
Además, que un equipo sea compatible con Dolby Atmos no implica inmediatamente que ofrezca mayor calidad sonora si entendemos esta como una mejor respuesta en frecuencia, una menor distorsión, capacidad para entregar graves, para ofrecer presión sonora impactante, tener buena pegada en los efectos especiales o mostrar medios y agudos nítidos.
La compatibilidad con Dolby Atmos solo significa que el equipo es capaz de decodificar dicho formato y entender correctamente la pista de sonido con la información extra donde se indicará qué hacer con estos objetos de sonido para los efectos envolventes.
Así, no resulta extraño que por ejemplo podamos tener un mejor sonido desde unos simples altavoces estéreo conectados a la tele que desde un smart TV compatible con Atmos, o incluso que desde una moderna barra de sonido de última generación con diminutos altavoces que dejan todo el peso de la calidad sonora en un subwoofer muchas veces difícil de ubicar en el salón.
Imagen portada | Klipsch
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La noticia
Que una Smart TV o barra de sonido tenga Dolby Atmos no quiere decir que suene mejor que otra no compatible: estos son los motivos
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Paco Rodríguez
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