Durante años fue el consejo estrella contra el calor, pero los expertos avisan: abrir de noche y cerrar de día ya no siempre funciona

Durante años fue el consejo estrella contra el calor, pero los expertos avisan: abrir de noche y cerrar de día ya no siempre funciona

Es algo que ya hacían nuestras abuelas, así que siempre lo hemos escuchado: para no pasar calor, lo mejor era abrir las ventanas para ventilar la casa, sobre todo por la noche y a primera hora de la mañana. El problema es que parece que las reglas están cambiando. por culpa del calor extremo.

Para no pasar calor en casa, o al menos intentarlo, y no depender en exceso del aire acondicionado —que ya sabemos que puede terminar disparando la factura de la luz—, los remedios caseros siempre han estado a la orden del día. Uno de ellos, abrir las ventanas para ventilar la casa cuando llega la noche, ha sido todo un clásico. El problema con tantas noches tropicales es que este truco ya no siempre funciona.

Elegir los grados

Termometros

Mucho antes de que el aire acondicionado se convirtiera en un electrodoméstico casi imprescindible, en España teníamos una técnica infalible para combatir las altas temperaturas: bajar las persianas durante el día y abrirlo todo de par en par al caer la noche para crear corriente. Pero este truco, que incluso recomiendan desde el Ministerio de Sanidad, no siempre da resultado.

El método de nuestras abuelas se basaba en que por la noche, y sobre todo durante la madrugada, la temperatura era más fresca. El problema es que esto ya no siempre ocurre, y lo estamos viviendo en esta última ola de calor: hay zonas de España en las que, durante la noche, el termómetro se queda rondando los 30 grados.

Con estos valores térmicos, abrir las ventanas por la noche no solo puede ser inútil, sino incluso contraproducente. Las llamadas noches asfixiantes han desmontado por completo parte de esa sabiduría popular sobre cómo manejar el calor dentro de casa.

Por eso, los expertos recomiendan no fijarse solo en la hora del día para abrir las ventanas, sino también en los grados que marca el termómetro. En este caso, lo ideal sería ventilar la vivienda únicamente cuando la temperatura exterior sea menor que la que hay en el interior.

El problema es que la teoría empieza a hacer aguas, ya que en España los veranos son cada vez más calurosos y, a diferencia de lo que ocurría antes, las noches ya no siempre dan tregua, con mínimas que no bajan de los 25 grados. De hecho, este tipo de noches se han multiplicado en las últimas décadas y afectan a millones de personas, especialmente en las grandes ciudades.

¿Quiere esto decir que ya no hay que abrir las ventanas? En absoluto. Si en tu zona durante la noche sigue refrescando y la temperatura es agradable, puedes seguir poniendo en práctica el truco de nuestras abuelas: abrir todo a primera hora de la mañana para renovar y enfriar el aire, y cerrar cuando empiece a calentar el sol.

Si, por el contrario, vives en una zona con noches tórridas, en las que el termómetro no baja de los 20 grados, el método tradicional pierde eficacia. En ese caso, conviene mantener la casa lo más cerrada posible para no perder el fresco, aprovechar al máximo la sombra y hacer un uso inteligente y eficiente del aire acondicionado.

Dormir con calor es casi imposible

Dormir con calor

Ya hemos visto lo difícil que puede ser conciliar el sueño y lograr que sea reparador cuando hace calor. Conseguir una temperatura agradable en la habitación se complica mucho en verano, y también hemos repasado distintos trucos para intentar lograrlo.

Para dormir bien, el cuerpo necesita alcanzar una temperatura determinada. Cuando hace demasiado calor, le cuesta reducir su temperatura interna de forma natural y eso puede bloquear o dificultar el proceso de conciliación del sueño.

Por eso, antes de ir a la cama puede ser buena idea intentar bajar la temperatura de la habitación y dejarla lo más confortable posible. En algunos casos bastará con ventilar en el momento adecuado, usar un ventilador o bajar persianas y cortinas durante el día. En otros, será necesario recurrir al aire acondicionado, pero siempre con cabeza: evitando temperaturas demasiado bajas, el chorro directo y los cambios bruscos.

Lo más recomendable al dormir con el aire acondicionado funcionando es mantener la habitación en un rango moderado, alrededor de los 22 ºC o 24 ºC.

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Durante años fue el consejo estrella contra el calor, pero los expertos avisan: abrir de noche y cerrar de día ya no siempre funciona

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Xataka Smart Home

por

Jose Antonio Carmona

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