Llevo un par de veranos usando un aire acondicionado portátil en el salón, y al principio pensé que algo no funcionaba bien. Lo encendía, salía un chorro de aire frío evidente y, sin embargo, la temperatura general de la sala apenas se movía. Llegué a sospechar de un fallo de fábrica.
La realidad es bastante menos dramática y, a la vez, más interesante: el propio aparato es el que sabotea parte de su rendimiento, y es algo que pasa en la inmensa mayoría de los modelos portátiles de tubo único, los más habituales en cualquier tienda cuando se busca algo asequible y fácil de instalar.
El truco invisible que reduce el frío real
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El motivo tiene que ver con cómo funciona el equipo por dentro. Un portátil clásico aspira el aire de la habitación, lo usa para enfriar su propio circuito y expulsa el aire ya caliente al exterior a través de un único tubo.
El problema es que ese aire que sale tiene que ser reemplazado por algo, y la física no perdona los vacíos: el hueco lo cubre aire caliente de fuera, que se cuela por debajo de la puerta, por las rendijas de las ventanas o por las rejillas de ventilación.
En otras palabras, mientras el equipo se esfuerza en enfriar, está forzando al mismo tiempo la entrada de aire caliente a la propia sala. He comprobado que esto explica esa sensación de estar todo el día con el aparato encendido y bajar apenas 4 o 5 grados, aunque la ficha técnica prometiera mucho más. Un equipo anunciado con una potencia teórica considerable puede quedarse, en uso real, muy por debajo de lo esperado.
Cómo he conseguido que rinda bien
Lo primero que he cambiado ha sido el sellado de la ventana por donde sale el tubo. Dejar un hueco entreabierto es como intentar vaciar una barca con un cubo agujereado: por ahí se cuela buena parte del aire caliente que el equipo acaba de expulsar. Un kit de ventana, de los que suelen venir incluidos o cuestan apenas unos euros, ha cerrado ese circuito que antes reaspiraba el calor casi al instante.
También he reducido al máximo la longitud del tubo y he evitado que haga curvas innecesarias, porque un conducto largo y serpenteante actúa casi como un radiador dentro de la propia habitación. Cerrar las puertas interiores también ayuda, ya que limita esa zona de presión más baja a un único espacio en lugar de extenderla por toda la casa.
Para quien quiera ir un paso más allá, la solución de fondo pasa por los modelos de doble tubo, que usan un segundo conducto solo para tomar aire del exterior y enfriar el compresor, dejando el aire de la sala en un circuito cerrado que no se desperdicia. Eso sí, no son los más fáciles de encontrar en tienda.
Imágenes | Cecotec
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La noticia
Los aparatos de aire acondicionado portátil comparten un problema. La buena noticia es que existe una solución fácil
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Manuel Naranjo
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