Cada vez que nos toca cambiar de televisor nos suele asaltar, entre otras, la misma duda: ¿qué tamaño elegir? Y lo malo es que no hay una respuesta universal que sirva para todo el mundo. Ni siquiera para la misma persona, dependiendo del lugar al que vaya destinado el dispositivo, o del momento de compra (precio, disponibilidad de ofertas, de uso que le queramos dar en esa etapa…).
Pero con los televisores OLED pasa algo curioso: casi siempre se tiende a ir a por el más grande posible. De hecho, las marcas nos empujan hacia ello, incluso lanzando menos modelos en diagonales contenidas.
A la hora de elegir un OLED, hay reglas comunes con el resto de tipos de televisores, pero debemos tener claro que la elección más adecuada para nosotros no siempre tiene por qué ser la mayor diagonal posible. En ocasiones, un OLED pequeño también merece la pena. De hecho, Samsung incluso tiene previsto que te venga bien para jugar. Estos son los motivos por los que te pueden encajar.
«Coche grande» no siempre es mejor

En la actual gama OLED de Samsung, encontramos varios modelos de 2026 (y un resto de stock de uno de 2025) que suman varias opciones por debajo de las 50 pulgadas.
Concretamente, a la hora de escribir esto, tenemos:
- El S95H en la diagonal de las 48 pulgadas por 1.499 euros
- El S93H en 48 pulgadas por 1.199 euros
- El mismo S93H, también en la diagonal de las 42 pulgadas, por 1.149 euros
- El S83H en 48 pulgadas por 999 euros
- Y por último, (y no sabemos por cuanto tiempo), el S90F del año pasado, en 42 pulgadas, por 849 euros
A la hora de elegir uno de ellos, son varios los aspectos a tener en cuenta si vamos buscando un modelo «pequeño».

Lo más importante es ver bien qué tecnología OLED usa cada modelo. Como ya hemos explicado, hay modelos de Samsung que montan paneles QD-OLED propios, y otros que montan WOLED de origen LG. Es una diferencia importante, ya que los paneles QD-OLED ofrecen un mayor nivel de brillo, colores algo más naturales además de una mayor eficiencia y en algunos casos, incluso una mejor durabilidad.
Otros detalles importantes a tener en cuenta si estamos pensando en un OLED de pequeña diagonal es que no suelen ofrecer un brillo pico tan alto como el de los modelos de mayor diagonal: no es un recorte porque sí, para abaratar costes. Es debido a que al ser de menor tamaño, disponen de menos espacio para disipar el calor y para protegerse, evitan por tanto esos brillos más altos, que provocan un mayor calentamiento.
En cambio, puesto que son más pequeños, esto les permite mantener la resolución 4K pero con una mayor densidad de píxeles. Gracias a ello, disfrutaremos de una imagen con una nitidez general mayor.
Si valoramos lo que hemos comentado más arriba, elegir nuestro televisor en función del tamaño no será igual para todos. Por ejemplo, un televisor OLED pequeño es ideal para gaming. No sólo nos vendrá mejor si lo queremos colocar en un dormitorio simplemente por el tamaño. También vamos a disfrutar de una mejor experiencia a nivel gráfico con un modelo de 48 pulgadas e incluso con uno de 42 pulgadas.
En cambio, si vamos buscando un modelo para una habitación mayor, o tenemos un salón muy luminoso en el que el disponer de un mayor brillo es un factor importante, deberíamos apostar por diagonales mayores, a partir de las 55 pulgadas. Hay que tener claro, eso sí, que ese salto de diagonal se refleja también en el precio, superior, más cuanto más alta gama sea el modelo.
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La noticia
Al elegir tele siempre buscamos la mayor diagonal posible pero, si vamos a comprar una OLED, las pequeñas también tienen sentido
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Manu García (Visnuh)
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