En casa llevamos usando lavavajillas muchos años y en general casi todas las veces, por comodidad, utilizamos las clásicas pastillas todo en uno que en teoría tienen todo lo necesario como para lavar adecuadamente.
Sin embargo, dependiendo de dónde vivamos puede que necesitemos algún elemento más como la famosa sal para lavavajillas. El motivo es que el agua corriente de algunas regiones es «agua dura«, completamente potable y apta para el consumo humano y de nuestros aparatos, pero que tiene disueltos niveles muy altos de carbonato de calcio, también conocido como cal.
Agua dura y sal de lavavajillas
El problema con este tipo de agua dura llena de minerales es que, si se utiliza en un lavavajillas con frecuencia, la cal se puede acumular sobre los utensilios y componentes internos de la máquina, con lo que a largo plazo podría dañar potencialmente el lavavajillas.
¿Cómo puedo saber más o menos el nivel de dureza del agua de mi zona? Pues podemos comprobarlo de forma rápida si al fregar los platos y vasos sin echar sal al lavavajillas estos salen con manchas de cal. Aunque hay formas más exactas de saberlo, con una tira de medición de dureza del agua o bien directamente mirando en la factura del agua, donde el distribuidor suele indicar la dureza de la misma.
¿Cómo puedo compensar esta dureza del agua en mi lavavajillas para que funcione correctamente? Pues aquí la clave es utilizar sal para que reaccione con la cal.
¿Sirve cualquier tipo de sal? No. Lo recomendado es utilizar sal especial para lavavajillas, que suele ser más cara aunque en teoría su formulación química debería ser la misma que la sal de comer, pero en realidad no lo es exactamente.
¿Hay que echarla siempre? Pues no. Según señalan fabricantes como Bosch, Teka o Finish, dependerá del nivel de dureza del agua de nuestra zona. Si vivimos en una región con agua muy dura (con mucha cal), la sal adicional en el depósito del lavavajillas es esencial para conseguir una vajilla impecable.

Imagen: Marina Leonova
En zonas de agua blanda las pastillas de lavavajillas «todo en uno» que ya llevan sal incorporada pueden ser suficiente, aunque no está de más que de vez en cuando rellenemos el depósito para ayudar al descalcificador interno de la máquina.
Como la sal para lavavajillas es más cara, ¿podemos usar en su lugar sal de comer? En principio no. Según comentan desde Bosch, la composición química básica de ambos tipos de sal es la misma (cloruro sódico), pero la de lavavajillas se presenta en forma de cristales mucho más gruesos para evitar la obstrucción del depósito.
Además esta no es la única diferencia, ya que como explica el experto en reparaciones de electrodomésticos Esteban Picón en este vídeo, «la sal de cocina contiene yodo, antiapelmazantes y algún agente antihumedad, y eso puede provocar averías serias en tu lavavajillas».
Imagen portada | Castorly Stock
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La noticia
«Eso provocará averías serias en tu lavavajillas». Esteban Picón, experto en reparaciones de electrodomésticos
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por
Paco Rodríguez
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