Simon ha lanzado una guía para instalar un cargador de coche eléctrico en casa, con información sobre requisitos técnicos, pasos de instalación, costes orientativos y criterios para seleccionar un equipo doméstico. El documento toma como referencia soluciones residenciales como los dos cargadores de Simon: Simon SM30 y Simon SM40, orientados a viviendas unifamiliares y garajes comunitarios.

La guía aborda la instalación de puntos de recarga privados en un contexto de crecimiento de la movilidad eléctrica. Entre las principales ventajas señaladas figuran la posibilidad de cargar el vehículo durante la noche, aprovechar tarifas valle, reducir desplazamientos a cargadores públicos y disponer de un suministro más estable para el uso diario.
Instalación de cargadores domésticos para coche eléctrico
El primer aspecto que debe analizarse es el tipo de vivienda y la ubicación del cargador. En una vivienda unifamiliar, lo habitual es colocarlo en el garaje privado, cerca del cuadro eléctrico, lo que reduce el recorrido del cableado y puede simplificar la intervención. En un garaje comunitario, la conexión puede realizarse desde el contador individual o desde una infraestructura común, en función de la configuración eléctrica del edificio.
La distancia entre el cuadro eléctrico o el contador y la plaza de aparcamiento condiciona la sección del cable, el trazado y el coste final. En espacios con limitaciones de superficie, la guía menciona equipos compactos como el Simon SM40, que permiten una instalación más ordenada.
Antes de elegir el cargador, es necesario revisar la potencia contratada y el estado de la instalación eléctrica. La mayoría de los cargadores domésticos funcionan entre 3,7 kW y 7,4 kW en instalaciones monofásicas. En viviendas con suministro trifásico pueden alcanzarse 11 kW o incluso 22 kW, siempre que el vehículo sea compatible.
Potencia, normativa ITC-BT-52 y protecciones eléctricas
La instalación debe ajustarse a la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión. El punto de recarga debe contar con una línea específica y protecciones dedicadas, entre ellas un magnetotérmico, un diferencial tipo A y un protector contra sobretensiones. El instalador autorizado debe comprobar el cuadro eléctrico y emitir el certificado correspondiente una vez finalizado el trabajo.
En garajes comunitarios, la normativa permite instalar un punto de recarga sin votación ni autorización expresa de la comunidad, aunque debe comunicarse por escrito al presidente o al administrador. La guía indica que, en estos casos, el presupuesto debe contemplar el recorrido del cable por zonas comunes y, cuando proceda, el uso de bandejas o tubos ignífugos.
Uno de los elementos técnicos destacados es el balanceo dinámico de potencia. Este sistema monitoriza el consumo de la vivienda en tiempo real y ajusta la energía destinada a la recarga para evitar superar la potencia contratada. Según la guía, modelos como Simon SM30 y Simon SM40 incorporan funciones de gestión que pueden reducir la necesidad de aumentar la potencia eléctrica.
Criterios para elegir el cargador y costes de instalación
La elección del cargador depende del uso previsto, del tipo de vehículo y de las características de la vivienda. La guía recomienda comprobar la compatibilidad con el conector del coche, siendo el Tipo 2 el estándar europeo, así como valorar la potencia regulable, la protección frente a la intemperie en instalaciones exteriores y las funciones inteligentes de programación horaria, estadísticas de consumo o control mediante aplicación móvil.
También se diferencia entre cargadores con manguera integrada, útiles para cargas frecuentes, y equipos con toma Tipo 2, más versátiles cuando varios vehículos utilizan el mismo punto. La gama Simon SM30 y SM40 se presenta con conectividad, opciones de gestión energética y versiones preparadas para exteriores, además de compatibilidad con instalaciones fotovoltaicas.
El proceso de instalación incluye el tendido del cableado desde el cuadro eléctrico o contador hasta la plaza, la colocación de las protecciones, la fijación del cargador, la comprobación de la puesta a tierra y la configuración final. Esta última fase puede incluir la limitación de potencia, la vinculación con una aplicación móvil y la programación de horarios para aprovechar tarifas eléctricas más económicas.
El coste total varía según el equipo y la complejidad de la obra. Los cargadores básicos suelen situarse entre 300 y 500 euros, mientras que los modelos inteligentes pueden alcanzar los 900 euros o más. La instalación oscila entre 300 y 600 euros en viviendas unifamiliares y entre 600 y 1.200 euros en garajes comunitarios. En la mayoría de los casos, el desembolso total se sitúa entre 800 y 1.800 euros.
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