Cuando cae la tarde y toca seguir delante del ordenador, la mayoría recurre al mismo gesto de siempre: encender una lámpara de mesa o resignarse a la luz fría del techo, que suele iluminar mucho más de lo que realmente se necesita. Ese punto intermedio (luz suficiente para trabajar sin encender media casa) es más difícil de encontrar de lo que parece.
Xiaomi ha vuelto a un formato que llevaba cinco años sin actualizar para intentar resolver justo eso. La firma china retoma su lámpara de pinza para monitor con una segunda generación que llega con mejoras en varios frentes a la vez, no solo en la potencia de la luz.
Este tipo de lámpara colgante ya tiene fans dentro de casa: en Xataka Home contamos cómo una lámpara LED para monitor cambió por completo la forma de trabajar de quien la probó, y esta nueva Mijia apunta en la misma dirección.
Una pinza y un ángulo pensado para no deslumbrar

La lámpara de pared para monitor Mijia 2 no tiene patas ni base de mesa: se sujeta con una pinza en la parte superior de la pantalla, muy parecida a la que llevan muchas webcams externas, y desde ahí proyecta la luz hacia abajo.
La clave está en su diseño óptico asimétrico, con un ángulo de bloqueo de 20,8 grados que concentra la iluminación sobre el teclado y el ratón, y evita que el brillo rebote directamente contra el propio monitor.
En la práctica, es como colocar una linterna orientada solo hacia la zona de trabajo, sin que el resto de la habitación se vea afectado.
El nuevo modelo estrena 108 LED de espectro completo, con un índice de reproducción cromática de Ra96 y un ajuste al espectro solar superior a 0,98. En términos prácticos, eso significa una luz que se parece mucho más a la natural que a la de una bombilla convencional, con menos de esa banda de luz azul que suele acabar la jornada con los ojos cansados.
El brazo, además, ha crecido hasta los 50 centímetros, lo que permite cubrir una zona de escritorio de aproximadamente 1,2 por 0,6 metros, mucho más que la de su antecesora.

Compatible con casi cualquier pantalla
La pinza incorpora un soporte triangular que se adapta tanto a monitores curvos (de 1000R a 1800R de curvatura) como a los planos, con un grosor de entre 5 y 65 milímetros, así que encaja en la inmensa mayoría de monitores que hay hoy sobre una mesa.
El control se hace con un mando inalámbrico en forma de dial, con el que se ajusta el brillo y la temperatura de color de forma continua, sin tener que ir saltando entre modos fijos. También es compatible con el ecosistema de conectividad de Xiaomi, aunque el control por voz vía Xiao AI, de momento, solo funciona en China.
El precio en el mercado chino ronda los 37 euros al cambio, una cifra que deja con ganas de que el lanzamiento cruce fronteras pronto, sobre todo pensando en los meses de más horas de oscuridad que se acercan.
Imágenes | Xiaomi con edición
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La noticia
La luz Xiaomi que regresa tras cinco años de ausencia y te evita encender lámparas para trabajar o estudiar: discreta y muy luminosa
fue publicada originalmente en
Xataka Smart Home
por
Manuel Naranjo
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