Además de bañadores y bikins, las toallas son uno de los complementos textiles más utilizados y que más estrés sufren durante el verano, ya sea porque las llevamos a la playa y las potreamos a fondo sobre la arena o simplemente al llevarlas a la piscina, tumbarnos y secarnos el agua clorada.
Y una vez pasada la temporada vacacional, o durante la misma si se alarga varias semanas, toca lavarlas y guardarlas para el próximo año. Pero ¿cómo hacerlo para que queden en perfectas condiciones, no se decoloren ni se estropeen y nos toque comprar otras? Vamos a verlo.
Cómo lavar y cuidar tus toallas de playa
Aunque podríamos pensar que basta con sacar las toallas de las maletas y meterlas en la lavadora al llegar a casa, según la OCU poner la colada cuando llegamos de vacaciones requiere seguir una serie de pautas para que la ropa se conserve en buen estado.
Y más aún con complementos como las toallas que probablemente habrán sufrido mucho uso y roce con elementos como la arena, el agua salada o clorada, cremas y protectores solares, etc.
El primer paso para limpiar nuestras toallas (y el resto de la ropa) es deshacerse de la arena. Es importante eliminarla sacudiéndola en una zona de exterior como el jardín, un patio o la terraza, ya que la arena es un elemento capaz de degradar los tejidos rápidamente.
Si no quitamos bien los restos de arena, durante el lavado esos granos actúan como un abrasivo fino y cada giro del tambor los frota contra el tejido, desgastando poco a poco las fibras de algodón que dan a la toalla su suavidad original.
No hace falta mucha cantidad de arena para notar el efecto, porque el problema no es un exceso puntual, sino la repetición: cada lavado que se hace sin retirar bien los restos suma un poco más de desgaste, hasta que en pocas semanas la toalla pierde ese tacto mullido que tenía al principio de la temporada.
Un aclarado previo en agua fría sacudiendo bien la toalla y frotándola suavemente bajo el grifo o en un barreño arrastra buena parte de la arena que no sale solo con el sacudido en la propia playa.
Otro gesto que ayuda es lavar las toallas por separado del resto de la colada, evitando mezclarlas con prendas más delicadas que puedan retener esos restos de arena en sus propias fibras.
Si la suciedad y el uso de las toallas ha sido poco, lo recomendable es apostar por un lavado frío con detergente «neutro» o con un pH bajo. Según Bosch hay que huir de los que vienen en formato polvo, porque si no se disuelven completamente en agua fría pueden estropear o decolorar el bañador. Si están muy sucias por haber estado en el suelo, es posible usar un ciclo en la lavadora de hasta 60 grados.
Si notamos que han perdido suavidad, un chorro de vinagre blanco en el ciclo de aclarado ayuda a disolver los restos de detergente y minerales que se acumulan en la fibra.
En cuanto a la forma de secado, si lo hacemos al aire aire libre nos interesará agitarlas bien antes de tenderlas y evitar el sol directo para que no pierdan la intensidad del color. Y si tenemos secadora eléctrica, podemos utilizar pelotas de secado dentro de la secadora, ya sean de lana o de plástico, algo que ayuda a que el aire circule mejor entre las toallas para que las fibras no se apelmacen tanto durante el secado.
Más información | Bosch
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La noticia
Los expertos coinciden sobre cómo lavar tus toallas de playa en verano para que duren más tiempo en perfecto estado
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Xataka Smart Home
por
Paco Rodríguez
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