Mis altavoces parecían un horno cada verano: así he evitado que el calor los machaque

Mis altavoces parecían un horno cada verano: así he evitado que el calor los machaque

En casa no tengo la suerte de contar con aire acondicionado en todas las habitaciones. Solo el salón y el dormitorio principal tienen un split; en el resto de la casa dependo de un ventilador que llevo de un sitio a otro, además contar con un ventilador de techo y de aplicar trucos caseros para evitar que la temperatura se dispare.

En la habitación donde suelo trabajar, además del router que está permanentemente encendido (y se nota el calor que desprende), tengo el ordenador (que enciendo solo durante mi jornada), una televisión en standby y dos altavoces que, en verano, parecen más bien un horno ( y eso que están en modo espera o escucha). Ante esta situación, he tenido que adoptar una solución drástica.

Un problema de grados

HomePod

Imagen | Xataka

Tengo un termómetro que me indica en todo momento la temperatura de la habitación, y tener que pasar el rato en casa o trabajar a 30 °C es algo que no hay ventilador que lo haga mínimamente agradable. El problema es que, más allá del calor generado por los dispositivos que realmente necesito usar, había dos elementos que se convertían en auténticas estufas simplemente por estar en modo de espera: mis dos HomePod de primera generación.

Resulta curioso que, con solo tenerlos enchufados, bastaba con acercar los dedos al panel táctil de la parte superior (incluso sin llegar a tocarlo) para darme cuenta del calor que desprendían. Una temperatura excesiva para unos dispositivos que ni siquiera estaban funcionando. Algo normal, por otra parte, ya que el procesador (System on Chip o SoC) y el amplificador de potencia están situados justo debajo del panel táctil y de cristal.

Enchufe

El enchufe que uso para apagarlos y programarlos

Este calor me preocupaba bastante. De hecho, poco después de comprar el primero de ellos, este exceso de temperatura provocó un problema en el panel táctil y tuvieron que cambiármelo porque estaba en garantía. Ahora que ya no lo están, me da miedo que la historia se repita.

Por eso, al llegar el verano, mi primera decisión fue desenchufarlos. Era la mejor solución y, efectivamente, cortaba el problema de raíz, pero resultaba muy poco práctico: cada vez que quería usarlos, me tocaba apartar todo lo que había delante del enchufe para poder conectarlos de nuevo.

Homepod

Al final decidí buscar la alternativa más cómoda: he comprado un enchufe inteligente con dos tomas de corriente. He conectado los dos altavoces a este enchufe y he establecido una programación para que solo reciban energía durante las horas en las que los suelo utilizar. Fuera de ese horario, quedan totalmente apagados.

Al final lo logré. Con esto he logrado que el preocupante calor de la parte superior de los altavoces desaparezca por completo. Y, aunque no fuesen los principales culpables del calor que hacía en la habitación, sí que contribuían (aunque fuera un poco) a subir esas incómodas décimas de grado en el ambiente.

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La noticia

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por

Jose Antonio Carmona

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