
La carrera por crear robots humanoides realmente útiles ha dado un salto cualitativo en los últimos meses. Si hasta hace poco veíamos máquinas que bailaban o caminaban con torpeza, ahora los fabricantes se centran en algo mucho más ambicioso: que piensen por sí mismas y actúen en tiempo real. Y en esta partida, China se ha colocado a la cabeza, con empresas como Unitree marcando el ritmo.
Pero este progreso no viene sin riesgos. Las imágenes de un robot descontrolado en un laboratorio han dado la vuelta al mundo, poniendo sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿estamos preparados para convivir con estas máquinas? Mientras tanto, en Europa y España ya se mueven piezas importantes para no quedarse atrás.
Unitree y su apuesta por la autonomía total

La compañía china Unitree, fundada en 2016 por Wang Xingxing, ha pasado de fabricar robots cuadrúpedos financiados con dinero del Ejército a ser una de las puntas de lanza de la robótica humanoide. Su último anuncio, UnifoLM-X2-1.0, se presenta como el primer humanoide totalmente autónomo impulsado por un modelo de mundo en tiempo real. Según la propia empresa, este robot es capaz de planificar, tomar decisiones y ejecutar acciones basándose en lo que percibe de su entorno, sin necesidad de control remoto ni guiones fijos.
El vídeo de demostración muestra a UnifoLM-X2-1.0 peleando contra un humano, adaptando sus movimientos a los golpes del contrincante. Algo que, según los expertos, supone un paso adelante frente a los robots actuales, que dependen de programaciones lineales o de supervisión humana constante. Ese modelo de mundo permite anticipar cómo se moverán los objetos y responder de forma natural, similar a como lo haría una persona.
El incidente que reabre el debate sobre seguridad

Precisamente, otra noticia relacionada con Unitree ha acaparado titulares. En un laboratorio de Shaoxing, en la provincia de Zhejiang, un robot humanoide comenzó a ejecutar patadas giratorias inesperadas mientras un ingeniero estaba agachado muy cerca. El técnico consiguió esquivar los golpes, pero el androide le arrancó el teléfono móvil de la mano, lanzándolo a varios metros. Las cámaras de seguridad captaron toda la escena y el vídeo se hizo viral en las redes sociales.
Este suceso, que ya cuenta con al menos dos fuentes independientes, evidencia los peligros de probar robots con movimientos cada vez más potentes y complejos en espacios donde hay personas. Aunque el ingeniero salió ileso, el incidente ha provocado que muchas empresas refuercen sus protocolos de seguridad. La potencia de estas máquinas, sumada a su imprevisibilidad, hace que un descuido pueda terminar en lesiones graves.
XPENG, OpenAI y el auge de la producción humanoides

Mientras Unitree acapara la atención mediática, otros gigantes no se quedan quietos. XPENG, conocido por sus coches eléctricos, ha presentado a IRON, un humanoide con 76 grados de libertad y chips de IA capaces de ofrecer 2.250 TOPS de cálculo. La compañía ya ha montado una fábrica en Guangzhou para producir estos robots en cadena, siguiendo los estándares de calidad de la industria automotriz. Su objetivo es alcanzar la producción en masa a finales de 2026 y comenzar las entregas en 2027.
En Estados Unidos, OpenAI también ha confirmado oficialmente que trabaja en un robot humanoide. Sam Altman, su CEO, ha señalado que el verdadero desafío no está en el cuerpo, sino en el cerebro que lo controla.
España y Europa: un hueco en la carrera
La robótica humanoide no es solo un fenómeno asiático o estadounidense. En España, la empresa donostiarra Deneb Medical ha cerrado una ronda de 14,7 millones de euros para avanzar en su robot quirúrgico IZAR, que combina láser, robótica e inteligencia artificial para operaciones de columna de alta precisión. La compañía, con sede en Gipuzkoa, ha recibido el respaldo de inversores internacionales y de la SEPI digital, lo que garantiza que la tecnología española siga compitiendo en el mercado global.
Además, la empresa noruega 1X ya permite reservar su robot doméstico NEO, con un precio inicial de 20.000 dólares o 499 dólares al mes. Aunque las primeras entregas se centrarán en Estados Unidos, se espera que llegue a Europa a partir de 2027, y a España posiblemente en 2028. Con un precio estimado de entre 22.000 y 25.000 euros, el NEO podría cambiar la forma en que entendemos las tareas del hogar.
El impacto de estos avances también se deja sentir en la industria tradicional. Según datos de Interact Analysis, ya hay más de 50 centros de entrenamiento para humanoides en China, con hasta 100 robots simultáneos aprendiendo tareas del mundo real. Esta estrategia, respaldada por el gobierno chino, está creando una ventaja competitiva difícil de igualar.
Un futuro con doble filo
La revolución de los robots humanoides es imparable, pero no exenta de incertidumbres. Los incidentes como el de Shaoxing muestran que la tecnología aún necesita pulirse antes de convivir con nosotros. Al mismo tiempo, el interés de grandes empresas y la llegada de opciones domésticas asequibles indican que estamos más cerca que nunca de tener un robot en casa.