Pasé de usar un radiador eléctrico normal a un aire acondicionado con bomba de calor: esto es lo que he notado con el cambio

Pasé de usar un radiador eléctrico normal a un aire acondicionado con bomba de calor: esto es lo que he notado con el cambio

A la hora de calentar el dormitorio cuando entran los primeros fríos, una de las opciones que había estado siempre presente en casa eran los radiadores eléctricos convencionales.

De hecho, venían de «serie» con la equipación de la vivienda y durante años los usamos y fuimos sustituyendo por otros modelos más modernos y avanzados con ventilación y fluidos térmicos mejores.

Sin embargo, a partir del subidón de la electricidad que se produjo en 2022 pensamos en utilizar algún otro sistema más moderno que nos ofreciese la ventaja añadida de una mejor eficiencia, puesto que los radiadores eléctricos son de los peores equipos de calefacción que podemos encontrar en este sentido.

Cambiado el radiador eléctrico por la bomba de calor

Y para el cambio optamos por elegir la bomba de calor, una de las tecnologías actualmente más efectiva y rápida para calentar la vivienda de forma sencilla, logrando alcanzar la temperatura ideal para estar bien confortables en pocos minutos. De hecho, se han postulado como la opción preferida por la Unión Europea en detrimento de las calderas de combustibles fósiles como el gas y el gasóleo y por supuesto los radiadores eléctricos.

Es un sistema que está presente en grandes equipos de aerotermia, pero también en dispositivos como en los clásicos aires acondicionados fijos y portátiles que muchos tenemos en casa, que fue la opción por la que apostamos con un modelo instalado en el dormitorio más alejado de la fuente principal de calor, una chimenea situada en el salón.

El modelo elegido fue el a marca Mitsubishi Electric MSZ-AP25VG, con unas 2.150 frigorías/h y 2.752 kCal/h, más que suficiente para un dormitorio de unos 10 m2. ¿Qué hemos notado con el cambio?

Aire Acondicioando

Mitsubishi Electric MSZ-AP25VG

Pues en primer lugar el consumo eléctrico ha descendido considerablemente, ya que este equipo gasta como máximo unos 780 vatios cuando está funcionando a plena potencia, algo que solo sucede al principio durante unos 20 minutos. Luego el resto del día baja notablemente y podemos promediar que consume unos 300 vatios en pleno invierno, estando muchas veces parado al alcanzar y mantener la temperatura objetivo con cierta facilidad.

Es una cifra muy inferior a los entre 800-1.500 vatios que gastaban los radiadores que teníamos antes y con los que parecía que la habitación nunca terminaba de caldearse por completo si no los poníamos al máximo de la potencia.

Como desventaja tenemos un mayor nivel de ruido que con los radiadores. Si bien los 19 dB en modo silencio que marcan las especificaciones del aparato son suficientes como para no molestar si estás haciendo otra cosa, en el caso de dejar el equipo encendido por la noche sí llega a incordiar. Además hay que sumar otra serie de «ruiditos» que hace en el funcionamiento normal, como cuando se abren las aspas, comienza a girar o detenerse el motor, y algunas pequeñas vibraciones ocasionales de la carcasa. Con los radiadores el ruido era literalmente cero (salvo cuando saltaba el termostato y hacía un pequeño «click»).

El precio de su adquisición fue sin duda el mayor inconveniente ya que el aparato en sí rondó los 800 euros frente a los menos de 50-60 euros que puede costar un radiador eléctrico básico. Precio al que hubo que sumar 200 euros adicionales para la instalación en casa.

Además, el mantenimiento de un aire acondicionado es más complicado por estar a una altura elevada. Si no estás en perfecta forma física vas a necesitar que te echen una mano a la hora de poder limpiar o sustituir los filtros. Esto es algo que no sucede con los radiadores, mucho más accesibles para su mantenimiento.

Teniendo en cuenta todo esto, ¿merece la pena el cambio? Pues en mi caso la diferencia y el motivo principal fue el ahorro en el gasto de luz, que en este caso es entre 3-5 veces menor. Algo que notamos sobre todo en los inviernos en los que el precio de la luz está disparado, como parece que será este de 2026.

También ganas en comodidad de control desde el mando a distancia, precisión en el control de la temperatura y facilidad para programar el encendido y apagado. Por lo que la respuesta en conjunto es que sí, merece la pena, aunque es un equipo que tardearemos en amortizar todavía unos cuantos años.

Imagen portada | e24

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Pasé de usar un radiador eléctrico normal a un aire acondicionado con bomba de calor: esto es lo que he notado con el cambio

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Xataka Smart Home

por

Paco Rodríguez

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