Si te levantas con tos, picazón en ojos o congestión nasal, estos habitantes que duermen contigo pueden ser los culpables

Si te levantas con tos, picazón en ojos o congestión nasal, estos habitantes que duermen contigo pueden ser los culpables

Con la llegada del calor, la floración de las plantas y el abrir con mayor frecuencia las ventanas puede que si tenemos alergias estas se magnifiquen durante unas semanas. Pero hay veces en que parece que estos factores dan un poco igual y que tenemos síntomas como picor en los ojos o congestión nasal aunque no sea la época de estas alergias «de exterior».

Los motivos pueden ser varios, pero hay uno muy común al que quizá no prestemos la atención que merece y que tenemos con nosotros durante muchas horas cada día: los ácaros del polvo.

Unos molestos habitantes

Los ácaros del polvo son organismos microscópicos que viven dentro de nuestras casas, prosperando en ambientes cálidos y húmedos como colchones, ropa de cama y alfombras.

Son tan pequeños que es imposible detectarlos a simple vista, pero sí podemos notar signos de su presencia por el efecto que causan en nosotros, como despertarnos con tos seca, picazón en los ojos secos o sensación de congestión cada mañana. 

Por ello, si sufrimos estos síntomas cada día incluso aunque nos sea época de alergias por culpa de las plantas y aunque no tengamos mascotas cerca, puede que el origen lo tengamos más cerca de lo que pensábamos. ¿Qué podemos hacer? Pues extremar la higiene del hogar.

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Imagen: cottonbro studio

Aspirar el colchón es algo fundamental, ya que no sólo eliminará los ácaros, sino que también ayudará a evitar que regresen. Hay que aspirar cada parte del colchón, incluidas las costuras y los lados, así como la superficie principal al menos una vez a la semana, siendo una parte importante de nuestra rutina de limpieza, ya que pasar la aspiradora también elimina la suciedad, los residuos y las escamas de piel muerta que actúan como fuente de alimento para los ácaros.

También es importante aspirar las áreas circundantes de la cama, como la cabecera y la base, especialmente si tienen elementos rugosos y están hechos de materiales como la tela.

Además es recomendable cambiar las sábanas y la funda de las almohadas al menos una vez por semana. Los ácaros del polvo viven con una temperatura ideal de entre 15 a 21 °C, por lo que si queremos matar a los que se hayan asentado en las sábanas, hay que lavar la ropa de cama con agua caliente a más de 60 °C.

Se recomienda secar las sábanas con una secadora si es posible, ya que este calor adicional eliminará los ácaros del polvo supervivientes. El secado al aire libre es otra buena idea, ya que los rayos ultravioleta del sol eliminarán parte de los ácaros del polvo, las bacterias o los alérgenos que estén presentes.

Si queremos ser un poco más activos en nuestra lucha contra los ácaros, desde organismos como la OCU recomiendan espolvorear un poco de bicarbonato por la superficie del colchón y la almohada y dejarlo actuar durante unas horas. Después tendrás que aspirar a una velocidad suave con un cepillo para eliminar los restos.

Hacer la cama justo en cuanto nos levantamos puede retener la humedad que se crea mientras dormimos. Dado que a los ácaros del polvo les encantan los ambientes húmedos, esto crea un hogar perfecto para que se reproduzcan. Así que es mejor esperar un rato.

Lo ideal es abrir las ventanas y dejar que fluya un poco de aire con las sábanas y el edredón retirados para que se reduzca la humedad en el colchón. Y si puedes abrir las cortinas y las persianas, los rayos ultravioleta del sol también pueden ayudar a eliminar los ácaros del polvo.

Imagen portada | Kampus Production

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Si te levantas con tos, picazón en ojos o congestión nasal, estos habitantes que duermen contigo pueden ser los culpables

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Xataka Smart Home

por

Paco Rodríguez

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